OIT da a conocer libro sobre trabajo infantil en Chile en la última década

Noticia | 1 de junio de 2009
Santiago (Noticias de la OIT).- Recoger cartones en los basurales, cargar sacos pesados, cosechar productos tratados con pesticidas e incluso comerciar sus propios cuerpos, son algunas de las actividades que niños y niñas víctimas de trabajo infantil deben realizar diariamente.

Una radiografía de los avances experimentados por la sociedad chilena en la última década, para terminar con este problema, y los principales desafíos que aun persisten, describe el libro "Hacia un Chile sin Trabajo Infantil", realizado por María Jesús Silva, Coordinadora para Chile y Uruguay del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), y Sonia Álvarez, periodista y consultora de OIT y que fue publicado por la sede de este organismo en Chile, como parte de la conmemoración del día mundial dedicado a este tema (12 de junio).

Hace más de diez años, la OIT estableció en Chile un programa especializado en esta materia (IPEC) a través del cual se entregan nuevas herramientas, apoya e impulsa a quienes deben llevar adelante esta acción, para que en un futuro, cada vez más cercano, se logre la meta de la erradicación de este tipo de labores.

"La eliminación del trabajo infantil no puede realizarse de manera aislada", afirma el Director de la Oficina Subregional de la OIT para el Cono Sur de América Latina, Guillermo Miranda. "Esta es una labor conjunta de toda la sociedad: las organizaciones de trabajadores, de empleadores, Gobierno y la sociedad civil, entre otros. Resulta indispensable proporcionar trabajo decente para los padres y educación de calidad para niños y niñas, ya que sólo así se podrán superar las inequidades que comienzan desde la infancia".

Un objetivo a nuestro alcance

El libro, presenta los principales hitos de más de una década de esfuerzos en pro de la erradicación del trabajo infantil, que ha permitido evolucionar de un desconocimiento generalizado de este tema, a una menor tolerancia social, actores sociales sensibilizados y una institucionalidad muchos más comprometida con los derechos de niños y niñas.

Con la experiencia internacional adquirida por la OIT en este tema, el libro concluye que es posible aspirar a un Chile sin trabajo infantil - siempre y cuando - los esfuerzos se orienten a mejorar las condiciones laborales de los padres, fortalecer la oferta para prevenir y retirar niños y niñas en este tipo de labores y se continúe el trabajo conjunto que diversas instituciones han estado llevando a cabo.

"Asegurar los logros obtenidos durante la última década resulta imperativo en estos tiempos de crisis, por lo que resulta indispensable promover las acciones tendientes a la prevención y erradicación", agregó Miranda.

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