El empleo en el servicio postal: ¿por qué el "correo tortuga" sigue siendo importante?

¿Cómo obtuvo este número de Trabajo? Si es una copia impresa, es probable que la respuesta sea sencilla: a través de los servicios postales. A pesar del correo electrónico de alta velocidad actual, el denominado "correo tortuga" (snail mail) o convencional sigue llegando a un enorme número de personas y concentra unos cinco millones de puestos de trabajo en todo el mundo. El presente artículo explica las razones por las que seguirá siendo importante.

LONDRES - Los cambios en el servicio postal actual se producen a una velocidad literalmente asimilable a la de una tortuga si se la compara con la rapidez del rayo con la que evoluciona un sector tradicionalmente vinculado a los servicios de correos como el de las telecomunicaciones. Sin embargo, pese a su lentitud, el más prosaico correo convencional ha experimentado un período de transformación sin precedentes.

  • El servicio postal de Japón acaba de completar un proceso de privatización, creando una nueva Corporación Pública Postal el pasado año y enfrentándose a la competencia por primera vez;
  • en la Unión Europea, los operadores postales nacionales tendrán que hacer frente en 2006 a la competencia de otras empresas en todos los terrenos, salvo el de los servicios más básicos de gestión de correspondencia;
  • en Estados Unidos, el US Postal Service (el mayor del mundo) es objeto de escrutinio por parte de una Comisión Presidencial; y
  • en muchos países en desarrollo, los servicios postales han sido objeto de programas de reforma.

Entretanto, un pequeño grupo de poderosos operadores multinacionales está emergiendo, liderado por la compañía parcialmente privatizada Deutsche Post World Net, y TPG de los Países Bajos, así como por las empresas mercantiles de mensajería FedEx y UPS. La evolución de Deutsche Post World Net y TPG desde sus orígenes como operadores postales nacionales pone de relieve el modo en que las empresas tradicionales de gestión de cartas y paquetería convergen con servicios de mensajería en un único sector, marcando el inicio de una nueva e importante área en el campo de la logística.

La adquisición más destacada de Deutsche Post World Net ha sido la de DHL Worldwide Express, la gran empresa de mensajería con sede en Estados Unidos, pero ha incorporado también a otras compañías como GlobalMail, Airborne, YellowStone, Danzas y Securicor. TPG ha logrado diversificarse y eludir una excesiva dependencia de su mercado nacional, relativamente reducido, hasta alcanzar un nivel en el que, actualmente, emplea a 150.000 personas en 62 países. Entre otras sociedades, TPG es propietaria de TNT, empresa de mensajería de ámbito mundial.

Cambios en la UPU

No resulta sorprendente, por tanto, que el venerable órgano de Naciones Unidas que durante generaciones ha supervisado el servicio postal internacional refleje estos cambios. La Unión Postal Universal celebra sus congresos mundiales únicamente cada cinco años, y es probable que la cita de este ejercicio en Bucarest marque un hito en el devenir de la organización. La UPU, constituida inicialmente para poner en contacto a los gobiernos miembros y a los servicios nacionales de correos, desarrolla en la actualidad nuevas estructuras que permiten a otros interlocutores desempeñar un mayor papel en sus deliberaciones. De la UPU se espera que, además de ejercer como órgano representativo de los operadores postales nacionales, convenga en establecer un comité consultivo que sirva de foro para gobiernos, empresas de correos (incluidas las asociaciones de operadores postales privados) y otras partes interesadas. Se prevé asimismo la asignación de una función a la Union Network International (UNI), el sindicato de ámbito mundial que representa al sector postal.

Para John Pedersen, jefe del sector postal de la UNI, el objetivo es contribuir al desarrollo de mecanismos de partenariado social en un sector objeto de una rápida globalización. El Sr. Pedersen alude al reciente acuerdo formalizado por Deutsche Post World Net para establecer un comité de empresa como un paso adelante de gran utilidad, y señala que trabajará para lograr los primeros convenios marco multinacionales en el sector. UNI ha constituido ya una red virtual de representantes que trabajan para un importante operador, y se otorgará prioridad a otras entidades. UNI (a través de UNI-Europa Post) participa ya en actividades reguladas de diálogo social en el contexto de la Unión Europea con la organización de empleadores PostEurop.

Al mismo tiempo, varias grandes multinacionales han emprendido acciones encaminadas a demostrar su compromiso con la responsabilidad social corporativa. Los primeros ejecutivos de siete empresas, entre las que figuran DHL, TPG y Swiss Post, suscribieron una declaración conjunta sobre "Principios de ciudadanía corporativa" presentada ante el Foro Económico Mundial de este año en Davos. El documento recoge ocho principios relativos a la gobernanza, la responsabilidad financiera, la participación de interlocutores, las relaciones con empleados, los derechos humanos, la inversión en las comunidades, las relaciones con clientes y proveedores y la sostenibilidad medioambiental (véase el cuadro al margen).

El papel de la OIT

La OIT ha trabajado para desarrollar respuestas tripartitas apropiadas a los acontecimientos en el sector postal. Además de una conferencia internacional celebrada en el marco del Programa de Actividades Sectoriales en 2002, la OIT ha ejercido de anfitrión (en asociación con la UPU) de una serie de seminarios regionales, que se iniciaron en 2000 en la región de Asia y el Pacífico, y continuaron con reuniones en América Latina y el Caribe el pasado año. Actualmente existen planes en curso para el desarrollo de actividades dirigidas a la región africana que se llevarán a cabo el próximo año.

Desde el punto de vista sindical, sigue considerándose con preocupación que la prioridad otorgada a la comercialización en el sector dañe los intereses tanto de los empleados de los servicios postales como, más en general, de las comunidades en las que actúan. La Conferencia Mundial del Sector Postal de UNI, celebrada en la OIT en Ginebra el pasado mes de noviembre, hizo un llamamiento a favor de la defensa del concepto de servicio postal universal, así como de un control exhaustivo del avance de la liberalización de los servicios de correos.

John Pedersen insta a la Unión Europea a reflexionar antes de avanzar en tal proceso de liberalización en los Estados miembros. "Lo que hemos dicho es que, antes de dar otro paso, debería valorarse detenidamente el efecto en el empleo y el servicio postal universal", afirma. Añade que los servicios postales deben excluirse de nuevas negociaciones del AGCS.

La polémica continúa respecto a los programas de reforma postal en los países en desarrollo. Un informe del Banco Mundial de 1996 argumentaba que el servicio postal es "uno de los últimos bastiones del antiguo orden" y, posteriormente, el Banco contribuyó a la puesta en marcha de actividades de liberalización del mercado en más de 30 países de todo el mundo, con importantes operaciones, por ejemplo, en Argelia, Honduras, Jordania y Marruecos. Más recientemente, el tono del Banco ha cambiado. En un informe conjunto con la UPU, argumenta ahora que la liberalización del mercado debe constituir un proceso gradual, y subraya la importancia de definir obligaciones respecto a la provisión de un servicio universal.

Los cambios en el sector postal, aunque de un perfil menor al de las transformaciones en las telecomunicaciones, permanecerán indudablemente en la agenda internacional en los próximos años. Sin embargo, en el informe del Banco Mundial y la UPU se advierte en contra de la adopción de un enfoque simplista. "No existe un único camino para la reforma postal", se afirma. "Las condiciones económicas específicas, las tradiciones de gestión corporativa y la evolución de las necesidades del mercado requieren en todo caso, estrategias singulares y soluciones personalizadas".


El documento sobre "Principios de ciudadanía corporativa", presentado ante el Foro Económico Mundial de 2004, fue suscrito por los Primeros Ejecutivos de DHL, TPG, Transnet Ltd, Exel, Ferrovie dello Stato SpA, Swiss Post y Stena. La declaración realiza un llamamiento a favor de la "justicia social en el lugar de trabajo" e incluye los siguientes compromisos:

"Asumimos el compromiso de ofrecer condiciones de trabajo saludables, seguras y dignas a todos nuestros empleados, y esperamos que nuestros proveedores actúen del mismo modo. Promovemos activamente la diversidad y la oportunidad. Respetamos asimismo el derecho de los empleados a afiliarse a sindicatos lícitos y a constituir asociaciones de trabajadores. Respetamos el derecho a la negociación colectiva. Como mínimo, cumpliremos plenamente la totalidad de las leyes y reglamentos nacionales pertinentes que regulen horarios y condiciones de trabajo, retribuciones y condiciones de empleo. Proporcionamos formación a nuestros empleados sobre al modo de abordar las dificultades que se deriven de la ejecución de estos Principios".