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La OIT reclama más democracia y justicia social para Asia

LONDRES (Noticias de la OIT) ­ Refiriéndose al ingente costo social de la crisis que ha estremecido a Asia, el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo, Sr. Michel Hansenne, invitó a los gobiernos de los principales países industrializados del mundo a colocar la promoción de la democracia y la justicia en el centro de sus estrategias económicas internacionales.

Comunicado de prensa | 21 de febrero de 1998

LONDRES (Noticias de la OIT) ­ Refiriéndose al ingente costo social de la crisis que ha estremecido a Asia, el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo, Sr. Michel Hansenne, invitó a los gobiernos de los principales países industrializados del mundo a colocar la promoción de la democracia y la justicia en el centro de sus estrategias económicas internacionales.

En una alocución pronunciada en la tarde de hoy, en ocasión de la Cumbre sobre el Empleo organizada por el G-8 (Grupo de los ocho países más industrializados), el Sr. Hansenne dijo que »varios millones de trabajadores sufrirán adversas consecuencias» como resultado de la actual crisis financiera, y expresó su decepción ante el hecho de que, por falta de visión política, «los países afectados están pésimamente preparados para aportar soluciones a la vertiente social de la crisis. Esta falta de previsión tiene por resultado el agravamiento de las dificultades que afrontan todos los perjudicados».

En Tailandia, por ejemplo, según los antecedentes de que dispone la OIT, el desempleo aumentará en cerca de 4,5 por ciento en el curso de 1998. En otras palabras, 700.000 personas perderán su empleo e irán a sumarse al millón de trabajadores que ya han quedado sin ocupación desde el comienzo de la crisis, en julio de 1997. La situación en Indonesia será probablemente peor, pues se prevé que las tasas negativas de crecimiento económico para 1998 provoquen la desaparición de hasta 3 millones de puestos de trabajo. En lo que va del año, se ha perdido ya la mitad de ese volumen de empleo.

Con todo, las pésimas cifras del desempleo son sólo una de las dimensiones del problema. El grueso de las pérdidas de empleos se concentrará en el sector moderno de la economía, lo que obligará a los trabajadores despedidos a buscar colocación en ocupaciones de menor calidad, en la agricultura o en el sector no estructurado o informal. Entretanto, los que logren conservar sus trabajos verán como se reduce drásticamente el poder adquisitivo de los salarios, socavado por la inflación que han provocado las grandes devaluaciones de la moneda nacional.

Los padecimientos que esta situación está imponiendo a los trabajadores y sus familiares conllevan un gran riesgo de que la región sea presa de «una grave inestabilidad social y política», advirtió el Sr. Hansenne. Este riesgo es tanto mayor cuanto que «durante varios decenios, el progreso social ha quedado a la zaga con respecto a los espectaculares avances económicos logrados por las economías emergentes de Asia. No se han tomado medidas adecuadas para desarrollar las redes de seguridad social, impulsar el ejercicio de los derechos básicos de los trabajadores o promover la cooperación social».

Según la OIT, la normativa en materia de seguridad social de estos países se limita a algunas disposiciones sobre la jubilación, la atención de salud y las indemnizaciones por accidentes profesionales, aplicables a los trabajadores del sector estructurado de la economía. Por regla general, no existe forma alguna de seguro de desempleo. La asistencia social prevista para la población pobre o indigente también es de poca monta y de ámbito de aplicación reducido.

«Hubo un tiempo en que se consideraba atinado convencer a los países en desarrollo de las ventajas que se derivan de la apertura a la economía internacional, del libre juego de las reglas del mercado y la actividad del sector privado, y de la adopción de políticas macroeconómicas de rigor fiscal y control de la inflación», dijo el Sr. Hansenne. Empero, «la experiencia de Asia ha demostrado que, aunque necesaria, la receta dista mucho de ser suficiente», agregó.

El Director General de la OIT insistió en que no basta con liberalizar y privatizar. «También es fundamental ejercer una vigilancia y una regulación efectivas de los mercados», dijo. Además, «ha quedado ampliamente demostrado que es imprescindible contar con una gestión honesta, clara y democrática de la economía».

«Valga repetir que es poco inteligente y por cierto peligroso descuidar el desarrollo de instituciones y políticas sociales eficaces», recalcó.

La prioridad inmediata debe ser contener y mitigar las consecuencias sociales de la crisis, «pero también es importante ponerse de acuerdo sobre algunas medidas previsoras indispensables», señaló el Sr.Hansenne. A juicio de la OIT, los acontecimientos acaecidos en Asia en los últimos meses ponen de manifiesto cuán importante es «dar cumplimiento al marco jurídico fundamental definido por las normas internacionales del trabajo».

Desde hace algunos años, la OIT ha venido dedicando considerables esfuerzos a la promoción del respeto universal de las normas básicas del trabajo, entre las que figuran la prohibición del trabajo forzoso y de la discriminación, la libertad de sindicación y de negociación colectiva y la eliminación del trabajo infantil. En el contexto actual, nada reviste más importancia que la observancia del principio de la libertad sindical.

«La existencia de un movimiento sindical libre es un pilar fundamental para construir la democracia» y para lograr «una mayor transparencia política, indispensable para no volver a repetir los costosos errores cometidos durante la reciente crisis de Asia», afirmó el Sr. Hansenne. Añadió que «un movimiento sindical influyente es también importante para ejercer una presión democrática constante en favor de la aplicación de criterios socialmente más equitativos al proceso de mundialización».

«Existe hoy una mayor conciencia al respecto», admitió. El hecho de que el Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Sr. Michel Camdessus, haya incluido la celebración de consultas con organizaciones sindicales en el programa de su última gira por la región «ha contribuido en gran medida a tranquilizar a los trabajadores y a permitirles expresar sus puntos de vista acerca del proceso de reestructuración financiera».

En algunos países, se han dado pequeños pasos «encaminados a promover el consenso social», señaló el Sr. Hansenne. «Cualquiera sea el resultado final del debate en curso en la República de Corea, por ejemplo, el acuerdo tripartito concertado allí (es decir, entre el gobierno, los empleadores y los sindicatos) ha suscitado un respaldo mucho mayor que el que hubiera recibido cualquier solución impuesta sin consultación».

Para el Sr. Hansenne, esto constituye «una demostración práctica y palpable de que existe un nexo directo entre la justicia social y la promoción del progreso económico». Al respecto señaló: «Este avance me alienta a proponer al FMI y al Banco Mundial que aúnemos nuestras fuerzas en torno a la búsqueda de respuestas a las situaciones de crisis y también de estrategias a largo plazo de fomento del desarrollo económico y social».

«El nuevo sistema mundial que se está gestando no debería tolerar, y en verdad no puede permitirse, que se produzcan muchas otras catástrofes sociales de proporciones similares a la que hemos conocido en Asia», recalcó el Sr. Hansenne al concluir su intervención ante los representantes del Grupo de los Ocho. «Por consiguiente, los insto a ampliar el concepto de asociación económica global, a fin de incluir en su ámbito el fomento de la democracia y de la justicia social. La OIT está dispuesta a participar activamente en esta empresa».