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Director General de la OIT lanza llamamiento para terminar con la "tragedia" del trabajo infantil en África

El Director General de la Oficina Internacional del Trabajo, Sr. Michel Hansenne, invitó hoy a los países africanos a tomar medidas urgentes para poner freno a la propagación del trabajo infantil en el continente y eliminar sus formas más intolerables.

Comunicado de prensa | 5 de febrero de 1998

KAMPALA (Noticias de la OIT) ­ El Director General de la Oficina Internacional del Trabajo, Sr. Michel Hansenne, invitó hoy a los países africanos a tomar medidas urgentes para poner freno a la propagación del trabajo infantil en el continente y eliminar sus formas más intolerables.

En una alocución pronunciada durante la sesión de apertura de la reunión tripartita sobre trabajo infantil en África, que tiene lugar en Kampala, el Sr. Hansenne dijo que la situación actual, que obliga a trabajar a unos 80 millones de niños africanos, era desde ya motivo de una gran preocupación, pero que el futuro se anunciaba "aún más inquietante". Según estimaciones de la OIT, de persistir la crisis económica y las dificultades sociales, el total de niños trabajadores bien pudiera superar los 100 millones para el año 2.015; además, muchos de estos niños estarán ocupados en actividades perjudiciales para su desarrollo físico y moral, así como para su bienestar emocional.

Si no se logra impedir tal evolución, ésta "tendrá trágicas consecuencias no sólo para los niños incorporados a la fuerza de trabajo, sino para África en su conjunto, pues el continente necesita formar ciudadanos educados, productivos y saludables", agregó el Sr. Hansenne.

Hablando en nombre del presidente de Uganda, Sr. Yoweri Museveni, el primer ministro, Sr. Kintu Musoke, declaró que "el trabajo infantil se ha convertido en una realidad cotidiana en África; si dejamos que la situación siga agravándose, todo el continente correrá el riesgo de ver frustrados sus esfuerzos por emprender el camino de un desarrollo duradero". El primer ministro prometió a la OIT la colaboración de su Gobierno, y la plena incorporación de Uganda al Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC).

Por intermedio del Sr. Musoke, el presidente de Uganda instó a los delegados presentes a concentrarse en tres objetivos: lograr una opinión consensual en cuanto a lo que se ha de entender por explotación económica de los niños; concebir un sistema de redes de seguridad aplicable a las comunidades más desfavorecidas y por ende más susceptibles al incremento del trabajo infantil, y recomendar a los gobiernos africanos que adopten un programa claro y progresivo de medidas encaminadas a eliminar el trabajo infantil.

Hablando también durante la sesión de apertura, el Sr. Ahmed Haggag, subsecretario general de la Organización para la Unidad Africana, afirmó que "el futuro de África dependerá inevitablemente de la naturaleza de las medidas que se tomen para asegurar la supervivencia, la protección y el desarrollo de los niños africanos en los años decisivos de su crecimiento".

El Sr. Haggag se refirió en particular a las grandes dificultades que pesan sobre las mujeres y los niños cuando se producen disturbios civiles y conflictos armados. "La mayoría de los cerca de 27 millones de personas hoy refugiadas o desplazadas en África son mujeres y niños. Debemos renunciar en forma inequívoca a recurrir a los conflictos armados como medio para resolver nuestros problemas económicos y sociales, y esforzarnos por consolidar las normas internacionales que protegen a los niños".

Los estudios efectuados por el IPEC en diversos países muestran que muchos niños africanos trabajan largas jornadas en el servicio doméstico, la agricultura, la construcción y las minas, así como en talleres mecánicos y comercios del sector informal de la economía. Algunos viven y laboran en condiciones asimilables a la esclavitud, son obligados a prostituirse o terminan engrosando las filas de los chicos que yerran por las calles.

Insistiendo en que "mejorar la condición de los niños debe ser una prioridad para todos nosotros", el Sr. Hansenne dijo que "es muy frecuente que, como resultado de prácticas que se han venido tolerando durante decenios, la situación de muchos de estos menores sea desconocida por el público en general y por las autoridades políticas en particular. Si queremos actuar con eficacia, hay que levantar el velo que encubre las actividades laborales de los niños".

La OIT estima que un 41 por ciento de todos los jóvenes africanos en la categoría de edad de hasta 14 años trabajan, ya sea a tiempo completo o a tiempo parcial, lo que constituye la tasa más elevada del mundo. África registra también la mayor proporción de niñas que trabajan, que es de aproximadamente 37 por ciento. Sin embargo, la OIT señala que este porcentaje es probablemente superior, pues se desconoce la verdadera magnitud del trabajo de las niñas en las actividades peor remuneradas y en el servicio doméstico.

El Sr. Hansenne declaró que la OIT seguirá impulsando la elaboración de instrumentos jurídicos destinados a luchar contra las formas extremas de trabajo infantil; desde ya, la Organización ha emprendido la preparación de nuevas normas internacionales del trabajo, incluidos un convenio y una recomendación cuya discusión figura en el orden del día de la Conferencia Internacional del Trabajo para 1998, la que tendrá lugar en junio de este año.

Los nuevos instrumentos tienen por objeto prohibir las formas extremas de trabajo infantil, incluidas la esclavitud y otras prácticas afines, como el tráfico de niños, la servidumbre por deudas y el trabajo forzoso, la utilización de menores en la prostitución y la pornografía, el trabajo peligroso en las minas, canteras y fábricas, y todo tipo de labores que pongan en peligro su salud y su integridad física y moral.

El Sr. Hansenne indicó que para lograr la eliminación del trabajo infantil habrá que actuar con una firme voluntad política, tomar medidas preventivas, en particular promoviendo la enseñanza universal y obligatoria, respaldar activamente la aplicación de las normas internacionales del trabajo, tanto nuevas como existentes, y poner en práctica programas de acción progresiva encaminados a abolir totalmente el trabajo infantil, comenzando por sus formas más intolerables.

La reunión de Kampala fue convocada por la OIT, organización integrada por 174 Estados Miembros; el evento se ha realizado con los auspicios de la Organización para la Unidad Africana y el respaldo del Ministerio de Trabajo y Bienestar Social de Uganda. Asisten al mismo delegaciones tripartitas (esto es, representantes de los gobiernos, los trabajadores y los empleadores) de 22 países africanos y representantes de otras organizaciones internacionales -entre las que destaca el UNICEF-, así como de organizaciones no gubernamentales (ONG).