Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

LA ESCLAVITUD, EL TRÁFICO DE NIÑOS, LA PROSTITUCION Y DEMÁS FORMAS INTOLERABLES DE TRABAJO INFANTILEN EL PUNTO DE MIRA DE LA CONFERENCIA DE AMSTERDAM

Las formas más perjudiciales de trabajo infantil - la esclavitud, la servidumbre por deudas, la prostitución infantil, así como el trabajo en ocupaciones y sectores de actividad peligrosos - y las estrategias encaminadas a erradicarlas como una cuestión de absoluta prioridad serán el tema central de la Conferencia internacional que tendrá lugar en Amsterdam el 26 y 27 de febrero.

Comunicado de prensa | 25 de febrero de 1997

AMSTERDAM (Noticias de la OIT) - Las formas más perjudiciales de trabajo infantil - la esclavitud, la servidumbre por deudas, la prostitución infantil, así como el trabajo en ocupaciones y sectores de actividad peligrosos - y las estrategias encaminadas a erradicarlas como una cuestión de absoluta prioridad serán el tema central de la Conferencia internacional que tendrá lugar en Amsterdam el 26 y 27 de febrero.

Organizada por el Gobierno de los Países Bajos en estrecha cooperación con la Oficina Internacional del Trabajo, la Conferencia de Amsterdam sobre el Trabajo Infantil congregará a altos funcionarios gubernamentales - entre ellos, ministros de unos 20 países - y expertos en trabajo infantil de todas partes del mundo, en un esfuerzo por sensibilizar a la opinión pública sobre el drama de millones de niños que viven y trabajan en condiciones intolerables.

La ceremonia de apertura se celebrará en el Centro de Conferencias Koepelkerk de Amsterdam, el miércoles 26 de febrero a las 9h15, en presencia de Su Majestad la Reina Beatriz de los Países Bajos.

Según la OIT, un tercio del total aproximado de 250 millones de niños que trabajan en el mundo lo hacen en condiciones de explotación y de peligro para su salud y bienestar. En el informe conjunto que han preparado para la Conferencia ( Nota) , la OIT y el Gobierno de los Países Bajos enumeran dichas condiciones: "esclavitud o prácticas similares, venta y tráfico de niños, trabajo forzoso u obligatorio - incluida la servidumbre por deudas - prostitución infantil, utilización de niños en la pornografía, en la producción y el tráfico de drogas o en otras actividades ilegales, y la contratación de niños en cualquier tipo de empleo u ocupación manifiestamente peligrosos para su seguridad, salud y estabilidad moral".

En una conferencia de prensa celebrada hoy, el Presidente de la Conferencia, Sr. Ad Melkert, Ministro de Asuntos Sociales y de Empleo de los Países Bajos, exhortó a los delegados a dar prioridad a la eliminación de las formas más intolerables de trabajo infantil. El ministro Melkert insistió en la necesidad de "ofrecer simultáneamente alternativas a los niños que trabajan, en especial la educación, pues ello reviste capital importancia para romper el círculo vicioso de la pobreza y el trabajo infantil."

El Sr. Michel Hansenne, Director General de la OIT, calificó la explotación y el empleo abusivo de los niños de "graves violaciones del derecho internacional y de las leyes nacionales que ninguna situación económica puede justificar."

El sufrimiento de los niños que trabajan en tales condiciones reviste diversas formas. En los países en desarrollo, el 90 por ciento de los niños trabajadores de las zonas rurales son empleados en la agricultura o actividades conexas, sector en el que habitualmente se utilizan pesticidas y fertilizantes, y que a juicio de los expertos en salud y seguridad en el trabajo es uno de los entornos laborales más peligrosos y difíciles de proteger.

En sectores manufactureros tales como la fabricación de vidrio y de ladrillos, la minería y el tejido de alfombras, millones de niños son empleados en condiciones similares a la esclavitud, trabajando largos horarios, manipulando sustancias químicas peligrosas, levantando cargas pesadas y manejando maquinaria.

En el sector de servicios, decenas de millones de niños, y principalmente niñas, cumplen largas jornadas como trabajadores domésticos no remunerados; otros son empleados en el comercio callejero o prestan servicios menores. La delincuencia y la pobreza arrastran a otros millones de niños a la prostitución, la pornografía, el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.

La amplitud del problema

La OIT estima que de los 250 millones de niños de 5 a 14 años de edad que trabajan, casi 120 millones lo hacen a tiempo completo y al menos un tercio de ellos están empleados en ocupaciones peligrosas. La aplastante mayoría de los niños trabajadores forman parte de la población activa de las zonas rurales o están empleados en pequeñas empresas, a menudo, familiares. Contrariamente a lo que piensa la opinión pública, el moderno sector de la exportación desempeña un papel poco significativo como empleador de mano de obra infantil. Es raro encontrar grandes concentraciones de niños obreros pues se los dispersa en distintos lugares de trabajo, por lo que resulta difícil ubicarlos y llegar hasta ellos.

En el África subsahariana trabaja el 40 por ciento de los niños, en Asia y América Latina aproximadamente el 20 por ciento. En términos absolutos, Asia cuenta con el mayor número de niños trabajadores. A este continente corresponde el 61 por ciento del total mundial, a África el 32 por ciento y a América Latina el 7 por ciento. Aunque en menores proporciones, el trabajo infantil sigue existiendo en los países industrializados, particularmente en los talleres de confección y en la mano de obra temporera y migratoria que emplean las grandes explotaciones agrícolas.

Según el informe preparado para la Conferencia, en Asia meridional son "varias decenas de millones" los niños explotados en regímenes esclavistas y de trabajo forzoso, siendo el más común la servidumbre por deudas, en cuyo caso los niños trabajan para reembolsar préstamos o librar a sus familiares de otras obligaciones contraídas, que suelen perdurar por generaciones.

Existen también otras formas de trabajo infantil muy próximas de la esclavitud: por ejemplo, en las zonas rurales hay padres que entregan a sus hijos a familias pudientes para que se ocupen del trabajo doméstico sin remuneración, y "contratistas" de mano de obra que con engaños se llevan a los niños de las familias pobres (habitualmente pagando a éstas una modesta suma) para hacerlos trabajar en la industria manufacturera, en el servicio doméstico o en la industria del sexo de las grandes ciudades.

En el informe se destaca el aumento alarmante de la explotación sexual de los niños, "que se está agravando porque se los vende y se los saca secretamente de su país para aprovisionar el mercado del sexo en el mundo entero". Según estimaciones, al menos un millón de niños son víctimas del comercio sexual en Asia. Europa Oriental es "un mercado en expansión para la explotación sexual de los niños" y la prostitución infantil "se está extendiendo a los países industrializados".

La explotación sexual de los niños en la prostitución y la pornografía, "negocio particularmente lucrativo para quienes lo organizan", entraña para estos menores consecuencias imperecederas y en muchos casos fatales. No solo se exponen al riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y a serios trastornos psicológicos, sino que, como lo demuestran estudios de caso y testimonios, a menudo sufren "traumas tan profundos que muchos de estos niños son incapaces de reintegrarse a una vida normal. Muchos otros mueren antes de alcanzar la edad adulta."

También está aumentando la utilización de niños en otras actividades ilegales, tales como la producción y el tráfico de drogas o el robo organizado. "En las grandes ciudades de Asia y América Latina, algunos niños de la calle, en muchos casos drogadictos, se libran al comercio de la droga". En varias ciudades de Europa central y oriental hay bandas de niños, organizadas solapadamente por adultos, que se dedican al tráfico de drogas, al hurto, y al robo de coches.

Daños físicos y mentales

El informe señala que decenas de millones de niños trabajadores se exponen a graves daños para su salud y su seguridad, como, por ejemplo, los que resultan de las radiaciones y las sustancias químicas peligrosas. En muchos países en desarrollo, la exposición a los pesticidas es una de las causas principales de mortalidad infantil. "Una encuesta realizada en Filipinas con el apoyo de la OIT reveló que más del 60 por ciento de los niños que trabajan están expuestos a riesgos químicos y biológicos, y que el 40 por ciento ha sufrido graves lesiones o enfermedades que dejaron como secuelas mutilaciones o amputaciones.

Dado que por lo general no se les alerta de los peligros que corren, los niños desconocen las precauciones que es preciso tomar. Además, por su propia constitución, no son los más aptos para soportar largas jornadas de trabajo duro y monótono. El hecho de levantar cargas pesadas o de mantenerse en una postura corporal inadecuada puede redundar en graves daños a la columna. Por otra parte, la capacidad de concentración de los niños es menor que la de los adultos y se cansan más rápido. Ello ocurre sobre todo si además sufren de desnutrición, lo que es relativamente frecuente.

Asimismo, los niños que trabajan son más vulnerables a las vejaciones físicas y psicológicas. Sabido es que en el servicio doméstico los golpes, los insultos, los castigos que consisten en dejarlos sin comer y las vejaciones sexuales son moneda corriente.

Las largas jornadas de trabajo no solo menoscaban el desarrollo físico y emocional sino también la facultad de aprender. En el informe se cita una investigación llevada a cabo en los EE.UU., que puso de manifiesto que el rendimiento escolar de los adolescentes de 12 a 17 años se resiente si trabajan 15 horas por semana. En los países en desarrollo, los niños comienzan a trabajar a edad más temprana y por lo general según horarios más largos. A pesar de que los datos sobre la relación entre el trabajo a una edad temprana y el rendimiento escolar son escasos, se estima que la actividad laboral precoz tiene probablemente efectos sumamente negativos.

En el informe se señala que hay una "evidente correlación entre las estadísticas de la OIT sobre el trabajo infantil y las de las UNESCO sobre la asistencia escolar". Según esta última, casi un 20 por ciento de los niños en edad escolar, unos 128 millones, no asistieron a la escuela en 1990 y lo mismo ocurrió con el 50 por ciento de los adolescentes en edad de seguir estudios secundarios. "Por consiguiente, cabe suponer que muchos de estos niños ejercían una actividad económica, principalmente aquéllos que no frecuentaban la enseñanza secundaria. Ello queda corroborado, al parecer, por los datos de la OIT, según los cuales 120 millones de niños trabajan a tiempo completo".

Oferta y demanda de mano de obra infantil

En muchos casos, la mano de obra infantil cuesta poco o nada, ya que la gran mayoría de los niños que trabajan (75 por ciento) lo hacen en pequeñas empresas familiares o en granjas. Por lo que se refiere a los costos salariales, se suele tratar de pequeños negocios, no declarados y financieramente precarios. Por lo general, a los niños se les paga una miseria con el pretexto de que se les ofrece la oportunidad de aprender un oficio. En el servicio doméstico, la retribución de los niños a menudo se limita al albergue y la comida. Muy poco se sabe de lo que ganan los niños utilizados en la prostitución y la pornografía, pero el grueso de los ingresos va a parar directamente al bolsillo de los artífices de la industria del sexo.

En el supuesto de que se les pague, por lo general la remuneración de los niños es inferior a la de los adultos. Una encuesta estadística realizada por la OIT en Ghana reveló que a los niños que trabajan se les paga menos de un sexto del salario mínimo legal. En Indonesia, perciben aproximadamente el 75 por ciento del salario que se paga a un trabajador adulto no calificado. En Colombia, los niños de 12 a 13 años ganan menos de la cuarta parte del salario mínimo legal.

Se suele alegar que en algunas ramas de actividad, y sobre todo en el tejido a mano de alfombras, es preciso recurrir al trabajo infantil para hacer frente a la dura competencia de precios. La OIT rechaza este argumento, señalando que la mayor parte de los niños son empleados por numerosos dueños de telares que supervisan directamente el tejido. A pesar de que estos últimos pueden duplicar así los ingresos, los montos en juego son ínfimos. Según la OIT, "bastaría con modificar ligeramente los acuerdos financieros entre propietarios de telares, exportadores e importadores para que la utilización de mano de obra infantil deje de ser un aliciente."

En el informe se dice que la pobreza es "indudablemente, la causa principal de la oferta de mano de obra infantil". Los hijos de campesinos sin tierra o de padres subempleados son los que corren mayor riesgo. Sin embargo, la pobreza no lo explica todo. En el plano internacional, países con un mismo nivel de desarrollo económico registran volúmenes de trabajo infantil muy distintos. "Los niños sujetos a las formas más intolerables de trabajo proceden generalmente de grupos de población desfavorecidos no solo en lo económico sino también en los planos cultural y social". Entre estos grupos figuran las mujeres jefes de familia, las castas o grupos raciales considerados inferiores, los pueblos indígenas y tribales y las familias inmigrantes. Por otra parte, muchas culturas favorecen sistemáticamente la educación de los niños en detrimento de las niñas, lo que las expone aún más al riesgo del trabajo infantil.

Hacen falta nuevas medidas internacionales

Si bien la mayor parte del trabajo infantil responde a una demanda nacional, en algunas ramas de actividad dicha demanda es en realidad internacional. Para coartarla, la OIT preconiza la adopción de medidas que cuenten con el respaldo de todos los productores principales, a fin de evitar la competencia desleal entre países vecinos.

Un ejemplo de cooperación en el ámbito de toda una actividad lo constituye la asociación establecida hace poco entre la OIT, la Cámara de Comercio e Industria de Sialkot y el UNICEF con el objeto de eliminar el trabajo infantil en la industria manufacturera de balones de fútbol en Sialkot, Pakistán. El acuerdo firmado corona una iniciativa de grupos industriales, que en conjunto representan a más de 50 marcas comerciales de artículos deportivos, encaminada a terminar con el trabajo infantil en la producción de balones de fútbol en Pakistán. Un estudio reciente de la OIT indica que el número de niños empleados en esta rama de actividad asciende actualmente a 7.000.

El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT (IPEC) también lleva a cabo actividades en Sialkot en el marco de una iniciativa más amplia que abarca a otros sectores de actividad económica en los que se emplea mano de obra infantil. Desde 1995, se viene desarrollando en Bangladesh un programa patrocinado por el IPEC que se ocupa de los niños que trabajan en la industria de la confección. Hoy en día, el IPEC impulsa unos 700 programas de acción contra diversas formas de trabajo infantil en más de 20 países en desarrollo de Asia, África y América Latina. La futura estrategia del IPEC abarca la lucha contra actividades tan intolerables como el tráfico internacional de niños y tiene por objetivo eliminar la explotación de menores en la prostitución, el trabajo en régimen de servidumbre y el servicio doméstico, así como en actividades que entrañan riesgos en la agricultura comercial y otras ocupaciones igualmente peligrosas.

En el informe se indica que, si bien la participación de los dirigentes políticos y la sociedad civil (incluidos los sindicatos y las organizaciones de empleadores) es esencial para encontrar soluciones nacionales al problema del trabajo infantil, la comunidad internacional puede contribuir reforzando y desarrollando el arsenal de instrumentos jurídicos internacionales.

Al respecto, la OIT está obrando actualmente con miras a la adopción de un nuevo convenio internacional sobre las formas intolerables de trabajo infantil. Se espera que la Conferencia de Amsterdam sea un hito importante para propulsar esta iniciativa.

El informe señala que la cooperación internacional en torno al trabajo infantil está aumentando en todos los países, independientemente de su respectivo nivel de desarrollo. Día a día se fortalece en todo el mundo la convicción de que no se pueden seguir tolerando la explotación de los niños ni los crímenes contra ellos; tal como dijera el Sr. Hansenne, "todo crimen que se cometa contra un niño, dondequiera que sea, se considerará crimen en todas partes del mundo".

Nota:

Amsterdam Child Labour Conference (26 & 27 Febuary 1997) - Background document prepared for the International Conference on combating the most intolerable forms of child labour: a global challenge. Documento preparado para la Conferencia. Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, Enero de 1997. ISBN 92-2-110501-6.