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El Foro Global del Empleo promovido por la OITse enfrenta a la contracción de los mercados de trabajo

GINEBRA (Noticias de la OIT) - La situación del mercado de trabajo mundial, derivada de las repercusiones de los ataques terroristas del 11 de septiembre contra Estados Unidos, será el tema más notable de un importante Foro mundial sobre el empleo, que desarrollará sus sesiones los días 1-3 de noviembre en la sede de la Oficina Internacional del Trabajo en Ginebra.

Comunicado de prensa | 19 de octubre de 2001

GINEBRA (Noticias de la OIT) - La situación del mercado de trabajo mundial, derivada de las repercusiones de los ataques terroristas del 11 de septiembre contra Estados Unidos, será el tema más notable de un importante Foro mundial sobre el empleo, que desarrollará sus sesiones los días 1-3 de noviembre en la sede de la Oficina Internacional del Trabajo en Ginebra.

Un informe * elaborado para este primer Foro Global del Empleo promovido por la OIT insta a los Estados Miembros a «reforzar el énfasis en conseguir resultados de empleo aceptables incluso en estos tiembos turbulentos.» Según las estimaciones de la OIT, para finales de 2002 podrían haberse perdido hasta 24 millones de oportunidades de empleo, simplemente a consecuencia de la desaceleración del desarrollo económico - evidente ya desde antes de septiembre - que entorpece la capacidad de las economías para crear nuevos puestos de trabajo.

Entre los destacados oradores que está previsto que se dirijan al Foro figuran el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, galardonado con el Premio Nobel de la Paz de este año, Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía también de este año, directores de organismos de las Naciones Unidas, líderes políticos y empresariales de todas las regiones del mundo, así como sindicalistas, académicos y expertos en la elaboración de políticas.

El Director General de la OIT, Juan Somavia, que se contará entre los oradores, dice que la crisis del empleo debe ser encarada de frente y que, a pesar del aumento de la inseguridad física en las vidas de los ciudadanos en todo el mundo, «el mayor riesgo para la seguridad de la mayoría de la gente deriva del desempleo y de la pobreza.»

Observa asimismo que la actual ralentización económica ha sacado a la luz la cruda necesidad de «políticas públicas que reflejen adecuadamente la importancia del trabajo en las vidas de las personas y sus aspiraciones a un trabajo decente en condiciones de equidad, seguridad y dignidad.»

«La gravedad de esta recesión de la economía y del mercado de trabajo debe ser el detonante de un replanteamiento mundial del papel de las políticas de empleo para aliviar la pobreza y espolear el desarrollo económico», afirma Juan Somavia.

Con hasta una tercera parte de la fuerza del trabajo mundial desempleada, subempleada o viviendo en la pobreza, el Director General de la OIT ha calificado esta extensión del subempleo como «una pérdida de potencial humano.»

El informe de la OIT previene de que si «las tasas de crecimiento económico y de productividad hasta 2010 se mantienen semejantes a las de la decada de 1990, resulta de ello un cuadro sobre el empleo descorazonadoramente claro: habrá muchos más trabajadores pobres en un mundo más poblado. Como mínimo hay hoy 160 millones de personas lisa y llanamente desempleadas, más de 300 millones de personas que están trabajando pero desean trabajar más, y más de 1.000 millones que viven con menos de un dólar diario.»

Desde los ataques a Nueva York y Washington se ha anunciado la pérdida de centenares de miles de empleos directos. Una estimación elaborada por expertos de aviación y turismo afirma que las pérdidas de empleo sólo en esos sectores podrían alcanzar pronto la cifra de un millón.

Los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, que ya han revisado a la baja sus perspectivas de crecimiento, parecen destinados a encarar contratiempos más profundos aún en el campo de la economía y del empleo, según la OIT. «Los recortes han sido severos en muchas grandes industrias, es probable que disminuya la inversión directa extranjera y que se contraerán los mercados que existen en el mundo industrializado para los países en desarrollo, con lo que las negociaciones para aliviar el peso de su deuda exterior tal vez tropiecen con nuevas complicaciones.»

El informe de la OIT será sometido a la consideración de los 400 delegados al Foro: altos funcionarios de los gobiernos y responsables de políticas internacionales, líderes del mundo empresarial y de los sindicatos, del mundo académico y de las ONG. Subraya las limitaciones de «una tendencia mundial a considerar la creación de empleo como un efecto residual de otros objetivos económicos», en vez de concebirlo como «un objetivo explícito en sí mismo.»

El informe observa que, incluso en la década relativamente sólida de 1990, la economía mundial sólo llegó a crear unos 40 millones de nuevos empleos al año para los aproximadamente 48 millones de personas que se incorporaban anualmente al mercado de trabajo. Si se quiere garantizar un empleo más productivo a los trabajadores que hoy viven en la pobreza, «la economía global tendrá que buscar colocación para los 500 millones de personas que incrementarán la fuerza del trabajo en los países en desarrollo a lo largo de la próxima década.

Durante el Foro Global del Empleo, la OIT hará hincapié en el enorme reto a que han de enfrentarse los líderes mundiales para remediar esta situación y desplegar la voluntad política necesaria para poner en práctica medidas capaces de solventar este clamoroso déficit de empleo.

El Foro aspira a formular políticas para:

  • Colocar el empleo en el centro de la política económica y social, en el nivel nacional y en el mundial.
  • Garantizar que el trabajo de la mujer sea plenamente reconocido y retribuido, así como que se habilite a las mujeres para que contribuyan sin cortapisas al desarrollo económico y social.
  • Galvanizar la acción mundial para elevar los niveles y la calidad del empleo en todo el mundo.
  • Construir una plataforma para crear alianzas estratégicas con otros organismos de las Naciones Unidas y las instituciones de Bretton Woods, con objeto de garantizar que los problemas del empleo, tanto mundiales como nacionales, se aborden con criterios integradores.

A pesar de la magnitud de estos retos, la OIT afirma que «es posible contemplar un futuro más favorable para el empleo, basado en una serie de tendencias a largo plazo en la economía mundial que dan pie al optimismo. Entre éstas se cuentan las perspectivas suscitadas por el comercio internacional, la revolución en las tecnologías de la información y las comunicaciones, que hasta ahora sólo han alcanzado a un pequeño porcentaje de la fuerza del trabajo mundial, y los sustanciales aumentos de la productividad industrial en los últimos años.»

Para hacer frente a la crisis que se les presenta a los millones de personas en todo el mundo que buscan un trabajo decente, la OIT está llamando a una nueva y estratégica «alianza mundial por el empleo», que agrupe a todos los organismos de las Naciones Unidas y a las instituciones nacidas de los acuerdos de Bretton Woods, y garantice un enfoque integrador en la política de asesoramiento, tanto a escala mundial como nacional.

* A Global Agenda for Employment: Discussion paper. Sector del Empleo. Oficina Internacional del Trabajo, noviembre de 2001.