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Termina sus labores la duodécima reunión asiática de la OIT

BANGKOK (Noticias de la OIT) ­ Hoy concluyeron los trabajos de la Duodécima Reunión Regional Asiática de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con la adopción de una serie de ambiciosas Conclusiones, en las que los gobiernos y los representantes de las organizaciones de empleadores y de trabajadores asistentes instan a la OIT a «aprovechar con dinamismo» las oportunidades que se le presenten para «contribuir en forma decisiva» al desarrollo económico y social de Asia.

Comunicado de prensa | 11 de diciembre de 1997

BANGKOK (Noticias de la OIT) ­ Hoy concluyeron los trabajos de la Duodécima Reunión Regional Asiática de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con la adopción de una serie de ambiciosas Conclusiones, en las que los gobiernos y los representantes de las organizaciones de empleadores y de trabajadores asistentes instan a la OIT a «aprovechar con dinamismo» las oportunidades que se le presenten para «contribuir en forma decisiva» al desarrollo económico y social de Asia.

A tenor de las Conclusiones, que fueron adoptadas consensualmente por unos 200 delegados de 36 países, entre los que figuraban varios Ministros de Estado, «la crisis financiera que afecta a algunos países de Asia ha puesto de manifiesto los problemas relativos al empleo y la pobreza, y ha mostrado la enorme importancia que revisten las políticas macroeconómicas eficaces y las prácticas de gobierno idóneas, así como la indispensable transparencia de los mercados financieros».

«Es preciso que la OIT reaccione enérgicamente y aporte respuestas para minimizar los efectos negativos de la crisis», prosigue el texto de las Conclusiones. «Deberían tomarse medidas inmediatas centradas en la capacitación y en la reubicación ocupacional de los trabajadores que han perdido su empleo, así como en la protección de las mujeres, los migrantes y otros grupos que resulten más perjudicados. Hace falta promover el empleo mediante el impulso de estrategias racionales de desarrollo de las empresas, de las inversiones destinadas al perfeccionamiento de los recursos humanos y del establecimiento de un entorno empresarial favorable a la mejora sostenida de la competitividad en un contexto de rápida transformación de la economía mundial».

En su discurso de clausura de la Reunión, la Sra. Mitsuko Horiuchi, Secretaria General Adjunta de la Conferencia y Subdirectora General encargada de las actividades de la OIT en Asia y el Pacífico, declaró: «Muchos oradores se han referido al dinamismo económico de Asia, que debería permitir a los países de la región encontrar los medios y recursos que requieren para reactivar sus economías. Sin embargo, es imprescindible que en el marco de la reestructuración económica venidera no se pierda de vista la necesidad de buscar formas de crecimiento favorables a la creación de puestos de trabajo. Las políticas que se formulen deberían tener por ámbito tanto el sector estructurado como el sector informal de la economía, y garantizar el respeto a los derechos de los trabajadores, inclusive las mujeres, los jóvenes, los trabajadores migrantes y otras categorías de población activa especialmente vulnerables».

Entre las demás Conclusiones de la Reunión cabe destacar las siguientes:

Hay que organizar con carácter prioritario, en cooperación con las principales instituciones financieras internacionales, una reunión regional tripartita de la OIT dedicada a la búsqueda de respuestas económicas y sociales para superar la crisis financiera ­ lo que supone en particular el análisis de las repercusiones que ésta tiene en el volumen y la cantidad de empleo ­, así como al examen de los medios de influencia de que disponen los interlocutores sociales tripartitos.

En las políticas económicas generales se han de incluir estrategias para mitigar la pobreza, definidas en consulta con los interlocutores sociales.

Al crearse nuevos puestos de trabajo deben garantizarse niveles de remuneración y de protección social adecuados.

Se debe ayudar a los empresarios a superar las dificultades que conllevan la mundialización y la competencia, favoreciendo la mejora de la productividad y la realización de programas de formación y de perfeccionamiento de la capacidad gerencial, facilitando el acceso a las tecnologías, las calificaciones profesionales y las infraestructuras, y fomentando el establecimiento de vínculos más fructíferos entre los sectores estructurado e informal de la economía.

Se deben adoptar políticas eficaces de reglamentación de las corrientes de mano de obra y de protección de los derechos de los trabajadores migrantes.

Se debe observar de cerca la evolución de los mercados de trabajo, a fin de determinar cuáles son los nuevos requisitos en materia de competencias profesionales y evaluar las necesidades en las esferas de la educación, la capacitación y la readaptación profesional, haciendo hincapié en mejorar la preparación de los trabajadores con miras al empleo, en función de las necesidades de las distintas ramas económicas y empresas.

Los gobiernos y las organizaciones de empleadores y de trabajadores han de obrar de consuno con vistas a elaborar políticas de enseñanza y formación, y de mejorar todas las formas de capacitación profesional.

Hay que seguir impulsando la campaña de ratificación de los siete convenios fundamentales de la OIT iniciada por el Director General en 1995, lo que supone en particular alentar a los gobiernos y a las organizaciones de empleadores y de trabajadores a examinar la posibilidad de conseguir nuevas ratificaciones.

Se debe promover la ratificación y la aplicación del Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (núm. 87) y del Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, 1949 (núm. 98).

Es preciso fortalecer las organizaciones de empleadores y de trabajadores a fin de que, conjuntamente con los gobiernos, puedan desempeñar cabalmente y con autonomía su importante cometido, y prestar una atención especial a la promoción de la ratificación del Convenio sobre la consulta tripartita (normas internacionales del trabajo), 1976 (núm. 144).

Los empleadores, en cooperación con los trabajadores y las organizaciones de estos, han de tomar medidas para mejorar los resultados en materia de salud y seguridad en el trabajo; los gobiernos deberían facilitar este tipo de iniciativas.

Se deben desplegar esfuerzos para crear mecanismos de protección social básica y, en la medida de lo posible, extender su ámbito de aplicación a los sectores de la fuerza de trabajo que hasta ahora han estado sin protección.

Los países tienen que tomar medidas eficaces para rescatar a los niños de las formas más intolerables de actividad laboral e instituir la enseñanza básica obligatoria e universal (en caso de que no lo hayan hecho todavía).

La OIT debe tomar medidas eficaces para asesorar a sus mandantes en la formulación y puesta enpráctica de políticas de fomento del empleo pleno, productivo y libremente escogido.

Hay que reanudar los esfuerzos encaminados a ampliar las actividades de cooperación técnica de la OIT en Asia, asegurando una cabal participación tripartita en la concepción, puesta en práctica y evaluación de proyectos.

Deben mantenerse e intensificarse las actividades de cooperación técnica de la OIT en favor de la Autoridad Palestina y de los interlocutores sociales palestinos, a fin de mejorar la condición de los trabajadores y los empleadores palestinos.

Hay que seguir promoviendo la ratificación y aplicación del Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 (núm. 111), y multiplicando en el campo de la enseñanza las iniciativas encaminadas a luchar contra la discriminación.

Es urgente que la OIT tome medidas para ayudar a sus mandantes asiáticos a promover el progreso social de las mujeres y el incremento de su capacidad económica.

Se debe apoyar la labor realizada por el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT.

Por último, en las Conclusiones se recalca también que la decisión del Consejo de Administración de la OIT de incluir en el orden del día de la Conferencia Internacional del Trabajo de 1998 la posible adopción de una Declaración de Principios sobre los derechos fundamentales y sobre el adecuado seguimiento de la misma debería permitir un debate acabado en torno a esta importante cuestión.