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ESTUDIO DE LA OIT INDICA QUE EL DESEMPLEO EN SUDAFRICA ES PROBABLEMENTE INFERIOR A LO ESTIMADO

GINEBRA (Noticias de la OIT) - En un exhaustivo estudio sobre el mercado laboral y la evolución económica de Sudáfrica se sugiere que la tasa de desempleo de este país, a menudo citada como la más elevada del mundo, es probablemente muy inferior a los valores que habían arrojado las estimaciones hasta ahora conocidas.

Comunicado de prensa | 14 de octubre de 1996

GINEBRA (Noticias de la OIT) - En un exhaustivo estudio sobre el mercado laboral y la evolución económica de Sudáfrica Nota se sugiere que la tasa de desempleo de este país, a menudo citada como la más elevada del mundo, es probablemente muy inferior a los valores que habían arrojado las estimaciones hasta ahora conocidas.

Según los resultados de una investigación publicada por la Oficina Internacional del Trabajo en Ginebra, la tasa efectiva de desempleo en Sudáfrica pudiera ser hasta un tercio más baja que las cifras habitualmente reconocidas como válidas. El estudio, que abarca todos los principales sectores de la economía sudafricana, también llega a la conclusión de que, comparado con el mercado laboral de otros países, el de Sudáfrica "se caracteriza por una gran flexibilidad".

El estudio de la OIT señala que aun cuando el desempleo "alcanza proporciones considerables en Sudáfrica..., es sólo uno de los aspectos de la crisis laboral que afronta el país". Los autores de la obra recalcan que la pobreza y las desigualdades "son problemas a cuya solución hay que dedicar por lo menos tanto empeño como al combate contra el desempleo".

Los resultados del estudio, que se llevó a cabo respondiendo a una petición del Gobierno sudafricano, fueron presentados hace poco al consejo de ministros y al presidente Nelson Mandela. La OIT ha puesto de relieve cuáles son los principales obstáculos que tendrá que superar el mercado laboral con miras a garantizar el crecimiento económico y la estabilidad social, lo que supone terminar con la desigualdad de los ingresos, reducir el desempleo e infundir un nuevo impulso a la productividad industrial.

Guy Standing, economista encargado de la coordinación del estudio preparado por la OIT, llama la atención sobre los riesgos que entraña la exageración de las tasas de desempleo, tendencia que "podría favorecer la adopción de medidas de regulación del mercado de trabajo centradas exclusiva o fundamentalmente en la reducción del desempleo, que quizás contribuyan a acentuar los problemas de la pobreza y la desigualdad de los ingresos". Según Standing, los resultados del estudio muestran "que muchos de los habitantes más pobres de Sudáfrica tienen teóricamente un empleo", y que "una redistribución racional del ingreso es el elemento clave para dejar atrás las secuelas políticas, sociales y económicas del apartheid".

El informe atribuye la incertidumbre en relación con la magnitud del desempleo a la utilización de métodos y datos estadísticos inadecuados e incluso obsoletos. La mayor parte de las cifras relativas al mercado laboral provienen de censos y encuestas de hogares efectuados antes de 1995, por lo que es muy probable que "se haya pasado por alto informaciones relativas a diversas formas de actividad económica y social", en razón de los criterios de empadronamiento aplicados por el régimen político en el poder entonces.

El análisis de los datos disponibles muestra que desde 1994 se han subestimado tanto el nivel de empleo como la tasa de crecimiento del empleo, no obstante que la economía sudafricana comenzó a crecer a partir de ese año a razón de 4 por ciento anual. Sin perjuicio de que el actual índice de desempleo sigue siendo elevado, en el informe de la OIT se considera que la cifra frecuentemente citada de 33 por ciento es sin duda una exageración, y que 20 por ciento es una tasa probablemente más realista. Cabe señalar que algunas organizaciones han señalado tasas de desempleo para Sudáfrica de hasta 46 por ciento.

El estudio llega a la conclusión de que en Sudáfrica la distribución del ingreso "sigue siendo una de las más desiguales del mundo". A este respecto, se indica que "la pobreza y la desigualdad están relacionadas esenciales con cuatro características: la raza, el sexo, y la región del país y el vecindario en que se habite". Si bien es cierto que los sudafricanos con mejor situación económica siguen siendo las personas de raza blanca, domiciliadas en las ciudades, y que los más pobres son por regla general personas de raza negra, habitantes de zonas rurales, hay que reconocer que en los últimos años las desigualdades interraciales se han estabilizado, en circunstancias que han ido acrecentándose las desigualdades en el seno de los propios grupos raciales. Hoy, las mujeres habitantes de las zonas rurales constituyen uno de los grupos más vulnerables entre los trabajadores pobres.

El informe menciona también la productividad relativamente baja de la mano de obra de Sudáfrica, comparada con valores internacionales, pero señala que este problema suele obedecer a estructuras de gestion y de organización anticuadas, y no necesariamente al pago de salarios elevados. Otros factores de la baja productividad son los altos costos laborales no salariales. La jornada semanal de trabajo en Sudáfrica es larga en relación con la que se practica en otros países - más de 48 horas semanales en promedio - y la mayoría de las empresas funcionan con un solo turno.

Entre las recomendaciones formuladas en el estudio de la OIT figuran la reducción de la jornada de trabajo y el incremento de la práctica del trabajo en turnos, que debería fomentarse ofreciendo mejores primas por horas extraordinarias, y no recurriendo meramente a reglamentaciones. Aun cuando cita estadísticas según las cuales se ha intensificado el trabajo por turnos, el estudio señala que "a la industria sudafricana le queda todavía un largo camino por recorrer antes de alcanzar proporciones de trabajo por turno comparables a las que se registran en los países del sudeste asiático". El doble de empresas extranjeras instaladas en Sudáfrica que de empresas nacionales trabajan con tres e incluso cuatro turnos al día. Más del doble operan con arreglo a 15 o más turnos a la semana.

Entre los problemas que afectan a las empresas sudafricanas, el estudio menciona la falta de formación, la rigidez de la estructura del empleo, así como los anticuados sistemas de calificación de puestos y de escalas salariales. En la obra se hace hincapié en la necesidad de contar con "mecanismos de diálogo", con el fin de facilitar la negociación colectiva y de establecer políticas industriales capaces de reducir la pobreza, eliminar las enormes diferencias de ingresos y consolidar las bases económicas de una Sudáfrica nueva y multiracial.

El estudio de la OIT advierte sobre el riesgo de que el insistir en los problemas de la baja productividad, sumados a la injustificada reputación que se ha imputado a Sudáfrica de país supuestamente con "el índice de desempleo más elevado del mundo", tenga por doble efecto socavar la confianza internacional y encubrir los principales problemas del mercado laboral, que se derivan de la persistencia de las desigualdades salariales y de ingresos, así como del insuficiente desarrollo de los mecanismos de regulación de las relaciones de trabajo, incluidas las negociaciones tripartitas y la negociación colectiva. Otra de las conclusiones del informe es que existen buenas razones para pensar que la economía sudafricana registrará un fuerte crecimiento, siempre y cuando la política macroeconómica no se vuelva demasiado deflacionista, sino que apunte sobre todo a reforzar la confianza de los inversionistas, los trabajadores y los consumidores.

Nota :
Restructuring the labour market: The South African challenge. An ILO Country Review , por Guy Standing, John Sender y John Weeks (únicamente disponible en inglés). ISBN 92-2-109513-4. Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1996.