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Better Work

Las competencias del personal marcan la diferencia en las fábricas de confección en Indonesia

La formación en técnicas de comunicación dirigida a los supervisores de las fábricas de la confección produce mejoras significativas en la calidad de las condiciones de trabajo y mayor productividad.

Reportaje | 29 de septiembre de 2016
" Gracias a esta formación, tuve una especie de iluminación. Comprendí la importancia de la comunicación para alcanzar resultados." Sudarmi
BOGOR (OIT Noticias) – Cuando Sudarmi llegó a ser supervisora de una fábrica de la confección de Indonesia, tuvo que enfrentar muchas de las presiones que esperaba: largas jornadas de trabajo, fatiga física y mental y estrés por tener que responder al aumento imprevisto de la demanda para satisfacer las exigencias de los compradores.

Pero algunas de las dificultades que enfrentó estuvieron acompañadas por un inesperado límite personal: “No sabía comunicarme de manera eficaz con los trabajadores, menos aún motivarlos. Algunas veces, cuando enfrentaba problemas en el trabajo, me alteraba y respondía de manera agresiva”.

Sudarmi supervisa el taller de costura en una fábrica en Bogor, Java Occidental, es responsable de cuatro supervisores y cientos de operadores de máquinas de coser en una industria donde los pedidos de último minuto y las penalidades por retrasos en la entrega o problemas de calidad son frecuentes. Gran parte de la presión recae sobre los supervisores de las fábricas.

A esta presión se suma la falta de formación. En las fábricas de la confección no es inusual que trabajadores competentes como Sudarmi sean promovidos a posiciones de autoridad con muy poca preparación sobre cómo dirigir un equipo. Esta carencia puede contribuir a crear tensión en el lugar de trabajo. Los supervisores estresados tienden a escuchar menos a los trabajadores y están más propensos a gritar y amedrentar.

Este tipo de comportamientos tienen consecuencias. La mayor parte de los trabajadores de la confección son mujeres y las encuestas muestran constantemente que el acoso y la discriminación en las fábricas tienen una influencia crucial sobre su bienestar y su capacidad de trabajar eficazmente.

A fin de cuentas, la productividad se ve afectada. Las tareas no son distribuidas de forma eficaz y las líneas de producción se desequilibran, algunos equipos están sobrecargados de trabajo mientras otros están sin hacer nada.

El impacto sobre los resultados es uno de los factores que motivan a los propietarios de las fábricas a inscribir a sus equipos en el Curso de Formación en Competencias de Supervisión elaborado e impartido por Better Work, una colaborareeseción entre la Organización Internacional del Trabajo y la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial.

El curso, disponible en siete países, dura tres días y tiene por objetivo informar a los supervisores sobre sus responsabilidades, normas profesionales y derechos de los trabajadores a través de ejercicios prácticos, reflexiones individuales y discusiones de grupo. En los últimos dos años, 5.850 supervisores que dirigen cerca de 120.000 trabajadores, han participado en el programa.

“Creemos que las competencias sociales, como la comunicación eficaz, la motivación de los trabajadores y la creación de un ambiente de trabajo cordial puede tener un impacto real, no sólo sobre a calidad de vida de los trabajadores de la confección, sino también sobre la capacidad de la fábrica de responder a las exigencias del sector”, explicó Maria João Vasquez, Directora del programa para Better Work Indonesia.

Las personas tienen derecho a trabajar en un ambiente libre de discriminación, acoso y abusos"

Dan Rees, Director Better Work
Para comprobar esta convicción, en 2014, Better Work invitó a la Universidad Tufts a examinar el impacto general de su formación. Según el estudio, Formación en técnicas de supervisión: evaluación de impacto, los beneficios no se limitan a los trabajadores. Una de las principales conclusiones es que la formación de mujeres supervisoras ha generado aumentos de la productividad de 22 por ciento en promedio, en relación al grupo de control.

Para Dan Rees, quien dirige el programa Better Work a escala internacional, los resultados positivos para las empresas son apreciables pero no se reducen sólo a eso. “A fin de cuentas, es una cuestión de derechos. Las personas tienen derecho a trabajar en un ambiente libre de discriminación, acoso y abusos, y en una fuerza de trabajo mayoritariamente femenina, estos problemas son frecuentes. Esta formación está marcando la diferencia, es la prueba evidente de que las condiciones de trabajo decente benefician tanto a las fábricas como a los trabajadores”.

En Bogor, para Sudarmi, el cambio fue profundo: “Gracias a esta formación, tuve una especie de iluminación. Comprendí la importancia de la comunicación para alcanzar resultados. Los altos directivos y los de nivel medio, los supervisores y los operadores de las máquinas de coser no son máquinas. Hacemos algo más que nuestro trabajo, también interactuamos los unos con los otros”.

Los egresados del curso son estimulados a difundir lo que han aprendido en su lugar de trabajo. Sudarmi organizó una reunión con todos los supervisores para discutir los métodos que podrían mejorar el rendimiento laboral y la productividad. Además, comenzó a descubrir otros aspectos de los trabajadores que supervisa:

“Solía ser menos sensible a los problemas que enfrentaban… Me di cuenta que algunos operadores de máquinas de coser tenían deficiencias en sus competencias en materia de costura, lo cual podía ser una fuente de frustración. Conversé en varias oportunidades con mis colegas y decidimos organizar una formación en técnicas de costura para mejorar sus competencias”, explicó Sudarmi.