Nuevas estimaciones de la OIT

Personas trabajadoras domésticas: pese a los avances, el empleo informal sigue siendo la norma

Nuevas estimaciones de la OIT muestran avances en la formalización, pero persisten importantes déficits de trabajo decente para las 80 millones de personas trabajadoras domésticos en el mundo.

27 de octubre de 2026

GINEBRA (OIT Noticias) – Quince años después de la adopción del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011 (núm. 189), nuevas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestran avances en la reducción de la informalidad entre las personas trabajadoras domésticas en numerosos países. Sin embargo, a escala mundial, más de cuatro de cada cinco personas trabajadoras domésticas siguen teniendo un empleo informal, a menudo sin una protección laboral y social efectiva.

Según la nota estadística de la OIT, La situación del trabajo doméstico en 2025: 15 años después del Convenio núm. 189 (The state of domestic work in 2025: 15 years after Convention No. 189), se estima que 80 millones de personas de 15 años o más trabajan en el sector doméstico en todo el mundo, frente a 75,6 millones en 2019. No obstante, la proporción del trabajo doméstico respecto del empleo se mantiene relativamente estable, con un 2,2 por ciento del empleo total y un 4,4 por ciento del empleo asalariado. Esto indica que el aumento mundial refleja principalmente el crecimiento general del empleo en determinadas regiones, más que una expansión específica del trabajo doméstico respecto de otras ocupaciones.

Pese a los avances, la informalidad sigue estando muy extendida

La proporción de personas trabajadoras domésticas con empleo informal disminuyó o se mantuvo estable en 91 de los 140 países con datos comparables para 2019 (año de referencia de las anteriores estimaciones mundiales de la OIT) y 2025. Estos países representan cerca del 70 por ciento de las personas trabajadoras domésticas del mundo. En los 49 países restantes, que concentran alrededor del 30 por ciento de las personas trabajadoras domésticas, aumentó la proporción de empleo informal.

Pese a estos avances, se estima que 66,5 millones de las personas trabajadoras domésticas, es decir, el 83,1 por ciento de la fuerza de trabajo doméstica mundial, siguen teniendo un empleo informal, 5,1 millones más que en 2019, sin una protección laboral y social efectiva.

Las cifras mundiales reflejan principalmente la creciente concentración de las personas trabajadoras domésticas en países donde la informalidad se mantiene persistentemente elevada, más que un deterioro generalizado de las condiciones de trabajo en el sector.

Asia y el Pacífico cuenta con 40,2 millones de personas trabajadoras domésticas, aproximadamente la mitad del total mundial. África registró el mayor aumento entre 2019 y 2025, con 4,2 millones de trabajadores domésticos adicionales. El 93,3 por ciento de las personas trabajadoras domésticas de África tiene un empleo informal, una situación que es prácticamente universal en los Estados árabes. Europa y Asia Central presenta la tasa regional de informalidad más baja, aunque más de uno de cada tres personas trabajadoras domésticas sigue teniendo un empleo informal. Las Américas siguen siendo la gran región con la mayor proporción de mujeres entre las personas trabajadoras domésticas.

Un trabajo esencial, pero infravalorado

Las personas trabajadoras domésticas prestan servicios esenciales a los hogares, como la limpieza, la cocina y el cuidado de niños, personas mayores y personas con discapacidad. Sin embargo, su contribución sigue estando infravalorada.

Las nuevas estimaciones confirman la persistencia de las desigualdades. Las personas trabajadoras domésticas perciben, en promedio, apenas el 53,3 por ciento del salario mensual medio de los demás asalariados. La situación es aún peor para las personas trabajadoras domésticas informales, que perciben tan solo el 48,7 por ciento.

Esto demuestra que la brecha salarial relativa se ha ampliado desde 2019, cuando las personas trabajadoras domésticas percibían el 56,4 por ciento del salario mensual medio de los demás asalariados. Esto no significa necesariamente que sus salarios hayan disminuido. En muchos países, sus salarios aumentaron, pero a un ritmo inferior al de los demás asalariados. El resultado mundial también está influido por el creciente peso de los países con un gran número de personas trabajadoras domésticas y brechas salariales más amplias.

Las jornadas laborales prolongadas también siguen siendo frecuentes: el 35,2 por ciento de las personas trabajadoras domésticas trabaja al menos 49 horas semanales, incluido un 14,6 por ciento que trabaja 60 horas o más. Al mismo tiempo, las personas trabajadoras domésticas tienen más probabilidades que los demás asalariados de trabajar jornadas muy reducidas, lo que puede reflejar situaciones de subempleo o de empleo fragmentado entre varios hogares.

Las mujeres se enfrentan a desventajas especialmente pronunciadas. Representan el 77,2 por ciento de las personas trabajadoras domésticas en el mundo y se concentran de manera desproporcionada en las ocupaciones de limpieza y cuidados directos. Perciben, en promedio, apenas el 48 por ciento del salario mensual de los demás asalariados, frente al 65,8 por ciento en el caso de los hombres que trabajan en el sector doméstico.

Los avances registrados en numerosos países demuestran que el cambio es posible. Pero, con más de 66 millones de personas trabajadoras domésticas que siguen teniendo un empleo informal y unos salarios cada vez más rezagados respecto de los demás asalariados, queda mucho por hacer.

Patrick Belser, jefe del departamento de trabajo informal de la OIT

«Los avances registrados en numerosos países demuestran que el cambio es posible. Pero, con más de 66 millones de personas trabajadoras domésticas que siguen teniendo un empleo informal y unos salarios cada vez más rezagados respecto de los demás asalariados, queda mucho por hacer», declaró Patrick Belser, jefe del departamento de trabajo informal de la OIT. «No podemos afirmar que valoramos los cuidados mientras seguimos infravalorando a quienes los prestan. Debemos hacer realidad los derechos establecidos en el Convenio núm. 189 de la OIT, garantizando salarios justos, seguridad social, condiciones de trabajo decentes y una protección efectiva para todas las personas trabajadoras domésticas».

Convertir el reconocimiento jurídico en protección efectiva

La OIT pide redoblar los esfuerzos para aplicar el Convenio núm. 189 y la Recomendación núm. 201, en particular mediante estrategias específicas de formalización, procedimientos de registro accesibles y protección social; salarios mínimos efectivos y avances hacia salarios vitales; protección en materia de tiempo de trabajo; inversión en empleos decentes en el sector de los cuidados; reconocimiento de las competencias; un mayor cumplimiento y una aplicación más rigurosa de la legislación; y diálogo social y negociación colectiva.

A medida que los cambios demográficos, la migración, la transformación digital y otras tendencias reconfiguran el mundo del trabajo e intensifican las necesidades de cuidados, garantizar el trabajo decente para las personas trabajadoras domésticas será cada vez más importante para lograr la igualdad de género, construir sistemas de cuidados sostenibles y promover la justicia social.