3 de diciembre: Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Las barreras para la inclusión laboral en primera persona

Los testimonios de Ángela, Katherine, Jeremías y Florencia exponen las dificultades que tienen las personas jóvenes que viven con discapacidad para acceder a un empleo decente. En Argentina, solo trabaja 1 de cada 10 personas con discapacidad en edad laboral. Es fundamental eliminar las barreras y crear entornos laborales inclusivos.

Comunicado de prensa | 29 de noviembre de 2023
BUENOS AIRES, Argentina (OIT Noticias) — En todo el mundo, 1 de cada 6 personas (1 300 millones) vive con alguna discapacidad. Y aunque el 80 por ciento está en edad laboral, la mayoría no tiene acceso a un empleo decente. Todas ellas, y en particular las mujeres, se enfrentan a barreras actitudinales, físicas y de la información que dificultan la igualdad de oportunidades en el mundo del trabajo.

Argentina no es la excepción. En el país, donde viven más de cinco millones de personas con discapacidad, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), solo trabaja 1 de cada 10 personas con discapacidad en edad laboral.

Para la Organización Internacional del Trabajo, las personas con discapacidad tienen una menor participación económica que las personas sin discapacidad, experimentan mayores tasas de desempleo e inactividad económica y están en mayor riesgo de una protección social insuficiente.

Con el objetivo de visibilizar estas problemáticas alrededor de la empleabilidad, la Oficina de País de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para la Argentina impulsa la campaña #Mundo10de10, en ocasión del Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Para la Organización, es fundamental eliminar las barreras y realizar ajustes razonables para construir entornos laborales que permitan incluir a todas las personas y garantizar su acceso a un trabajo decente.

Las historias de Ángela, Katherine y Jeremías, entre muchas otras, demuestran que es posible lograrlo.

“El trabajo me ayudó a crecer. Sé que tengo que seguir mejorando. No pasa de un día para otro. Pero no quiero depender de nadie”, dijo Ángela (30 años) durante el descanso de sus tareas en el Café Positivo de San Isidro, en el Gran Buenos Aires. Allí recibe a los clientes y toma sus órdenes con una sonrisa.

Foto de Ángela, una persona con discapacidad, trabajando en el Café Positivo de San Isidro. Provincia de Buenos Aires.
Angela trabaja en Café Positivo. OIT/L. Ferraro

Llegar a este lugar no fue fácil para ella. Superó desafíos relacionados con una discapacidad psicosocial, específicamente el trastorno límite de la personalidad. Como la mayoría de las personas con discapacidad, debió atravesar muchas barreras. Contó con el apoyo de la Fundación Pertenecer, que articula con el municipio para facilitar el acceso laboral a personas con discapacidad.

Siguiendo los resultados de un estudio realizado por el Foro Económico Mundial en 2019, las empresas más inclusivas, como las que incorporan personas con discapacidad a sus nóminas, experimentaron un crecimiento del 28 por ciento en sus ingresos.

Katherine (35) también consiguió empleo mediante un proyecto de inserción en su empresa. Hace doce años que se dedica a la programación y, gracias a los avances de lectores de pantalla, puede desarrollarse profesionalmente más allá de su discapacidad visual total.

“Nací a los seis meses y medio y tuve retinopatía del prematuro, lo que significa que no vi durante toda mi vida”, explicó. Katherine una mujer trans que pudo desarrollar su carrera y hoy, en los pasillos de las oficinas, se conecta con otras personas que comparten la misma discapacidad que ella. “Se fue haciendo una especie de conexión, de red de conocimientos. Es mucho más fácil avanzar cuando sabés que alguien ya recorrió ese camino”, afirmó

Jeremías (31) vivió una experiencia similar. Como analista de datos, colabora con una empresa de sistemas desde hace 11 años. Jeremías vive con una discapacidad motora derivada de la osteogénesis imperfecta, una condición comúnmente conocida como "huesos frágiles". Esta situación es causada por una alteración en el colágeno, lo que provoca una mayor fragilidad ósea y un mayor riesgo de fracturas.

Para Jeremías, tener un trabajo le cambió la vida: “Gracias al haber trabajado fui construyendo la persona que hoy soy. Logré independencia y autonomía. Porque iba al trabajo solo, volvía solo... Me tenía que pelear en la calle con un chofer que no me quería subir o con una persona que no me quería ayudar y de a poco fue cambiando todo eso”.

A pesar de estos casos, la mayoría de las personas con discapacidad no tienen la oportunidad de insertarse fácilmente en el mercado laboral. Esto le sucedió a Florencia (28), quien se graduó en recursos humanos y realizó estudios de periodismo.

“Todos mis tratamientos, desde los ocho meses hasta los siete años, los pagó mi papá de su bolsillo”, dijo Florencia, quien nació con hipoxia, un tipo de parálisis cerebral con disminución de la fuerza en miembros superiores e inferiores provocada por falta de oxígeno en el cerebro y que afecta su movilidad.“No sabía que el Certificado Único de Discapacidad (CUD) habilitaba a que la obra social se hiciera cargo de todo lo que significaba mi diagnóstico”, agregó.

El CUD es documento público, gratuito y de uso privado que acredita la condición de discapacidad. En marzo de 2022, en Argentina se registraban 1 370 349 personas con CUD.

Si bien Florencia contó con el acompañamiento de su familia durante la etapa escolar y universitaria, al momento de buscar trabajo su principal problema fue la falta de accesibilidad: “Una compañera estaba en una multinacional y pude postular para una pasantía. Cuando tenía las entrevistas en Puerto Madero, me pasaba que la estación de tren no tenía ascensor, solo una escalera común. Fui a las entrevistas en taxi hasta allá, pero costó una fortuna”.

Jeremías, Analista de Datos en Accenture que tiene discapacidad motriz
Jeremías trabaja como Analista de Datos

En Argentina existen normas que regulan la accesibilidad en el transporte, como la Ley Nacional N° 24.314, que establece medidas como suprimir barreras físicas en todos los ámbitos, incluyendo el transporte. Asimismo, define las características para permitir el acceso a sillas de ruedas, andadores, muletas y otros elementos de apoyo.

Jeremías, que se desplaza en silla de ruedas, también padeció las dificultades de la movilidad a la hora de buscar trabajo. “Me encontré con lugares que te decían que sí, agendaban una cita y el salón tenía escaleras, no había ascensor. Lugares poco adaptados. Tuve que renunciar el primer día porque no tenía un baño accesible, pese a que habíamos hablado de mi discapacidad”.

Barreras visibles e invisibles

Además de las limitaciones físicas, las personas con discapacidad también se enfrentan a los prejuicios. Al respecto, Katherine destacó la infantilización de la discapacidad y la sobreprotección paternalista. “En mi caso, mi mamá me ayudó a que estudie. Desde temprana edad supe que, si quería ser alguien en la vida, tenía que hacer las cosas por mi cuenta”, señaló.

Para Jeremías y Florencia, la solución pasa por hablar y visibilizar la situación de las personas con discapacidad. Coincidieron en esta observación: hace 50 años, las personas con discapacidad salían poco a la calle: estaban adentro de sus casas porque eran tabú.

Florencia es técnica en Recursos Humanos, tiene parálisis cerebral y es comunicadora
Florencia es técnica en Recursos Humanos y comunicadora

“Hay pocas voces de personas con discapacidad en redes sociales. Me propuse, un poco como situación de catarsis, visibilizar el tema. Sentía que la sociedad nos expulsaba o no nos tenía en cuenta”, dijo Florencia. Desde su cuenta de Instagram @repensar.la.discapacidad ella ejerce un rol de activista y comunicadora. “La temática de la discapacidad se fue poniendo sobre la mesa. Creo que empezar a hablar es ir plantando semillas en la gente”, afirmó.

Por su parte, Ángela consideró que los prejuicios son el principal tema para enfrentar: “No juzgar antes de conocer. Poder tener una oportunidad y que te evalúen para ver si estás o no capacitada”. Lo sostuvo con una experiencia personal: “Empecé a estudiar para ser maestra jardinera. Tenía que hacer un trabajo para un taller que a mí me gustaba. Cuando la profesora me dijo ‘Vos no servís para ser maestra’, delante de todos en el aula, a mí eso me afectó”. Luego de eso, tuvo un diagnóstico de desregulación emocional y sufrió estrés postraumático. Ángela abandonó los estudios al año siguiente.

¿Cómo se puede cambiar esta realidad?

El rol articulado de los gobiernos, el sector empleador y el sector sindical es clave para abordar de manera integral las políticas públicas de inclusión laboral de las personas con discapacidad.

A su vez, Katherine mencionó el rol de la sociedad civil y de la capacitación: “Se deberían capacitar a docentes de universidades e instituciones públicas para que tengan en cuenta todos los tipos de discapacidades y puedan brindarles a las personas las herramientas que necesitan para salir adelante. Desde libros accesibles, en braille o audio, clases particulares y entornos adaptados para la libre circulación de todos sus participantes”.

“Es muy difícil derribar ese prejuicio y demostrar que podemos ser productivos”, dijo Florencia, quien agregó: “Sí podemos desenvolvernos, sí podemos estar dentro del mercado laboral. Yo siempre apuesto a que se tome conciencia. No me voy a quedar en la cama llorando. Tengo que luchar para que el futuro sea mejor”.

Dos personas que trabajan en Café Posible de pie mirando a cámara. Es un emprendimiento gastronómico de Mendoza que emplea a personas con discapacidad.
Café Posible, un emprendimiento gastronómico de Mendoza que emplea a personas con discapacidad. OIT/M. Gónzalez

Sobre el Día Internacional de las Personas con Discapacidad

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró al 3 de diciembre como el Día Internacional de la Personas con Discapacidad, una fecha que busca fomentar una mayor inclusión en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo. Se trata de una oportunidad especial para promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad, así como para sensibilizar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural.

Grupo de docente y estudiantes en el taller de Operador de PC, oficinas de CILSA, ONG para la Inclusión. Se observan distintas personas mirando a cámara.
Grupo de docente y estudiantes en el taller de Operador de PC, oficinas de CILSA, ONG para la Inclusión. OIT/L. Ferraro