Reconocimiento para los trabajadores invisibles de La India

Por diversas razones, las estadísticas oficiales tienden a subestimar el número de trabajadores domésticos. El caso de La India es particularmente sorprendente, dada la magnitud de la diferencia: las estimaciones de la cifra de trabajadores domésticos en este país oscilan entre 2,5 y 90 millones.

Por diversas razones, las estadísticas oficiales tienden a subestimar el número de trabajadores domésticos. El caso de La India es particularmente sorprendente, dada la magnitud de la diferencia: las estimaciones de la cifra de trabajadores domésticos en este país oscilan entre 2,5 y 90 millones. Estos empleados desempeñan un importante papel en la economía, y permiten que otros puedan salir de casa a ganarse la vida. Sin embargo, permanecen invisibles y desprotegidos y, su contribución no suele reconocerse. Informa Neelam Agnihotri, responsable de comunicación e información de la Oficina Nacional de la OIT para La India.

El rostro de Kuwari se ilumina de orgullo mientras escribe su nombre en inglés. Nacida en el seno de una familia pobre de trabajadores agrícolas sin tierra en Jharkhand, India, su vida ha sido una batalla perenne por sobrevivir.

Sus padres eran demasiado pobres para ofrecer dos comidas completas a sus seis hijos, y la educación era un sueño lejano. Ya que era la hija mayor, Kuwari fue enviada a Delhi a trabajar cuando tenía 14 años, para aumentar los exiguos ingresos de la familia. Sin embargo, como no había recibido educación, su única opción era el trabajo doméstico. Un amigo la puso en contacto con una organización de voluntariado que la ayudó a encontrar una buena familia empleadora.

Mientras trabajaba se inscribió en un programa de formación, la Iniciativa de Desarrollo de Cualificaciones para Trabajadores Domésticos, dirigida por el Ministerio de Trabajo y Empleo (MOLE) y la Gobernación del Estado de Delhi, con la asistencia técnica por parte del proyecto financiado por Noruega y llevado a la práctica por la OIT. Esta formación no sólo le permitió organizar su trabajo de manera más sistemática, sino que también reforzó su autoestima. Se dio cuenta de que no estaba sola, y de que había muchas más personas en su situación.

Jasinta también llegó a Delhi desde una aldea remota, Amlai Gudi, en Assam. Después de trabajar un año, la agencia de contratación la estafó y le pagó sólo la mitad de su salario. Por fortuna, encontró otro trabajo con rapidez y, con la ayuda de una organización de voluntariado, también asistió al programa de formación para trabajadores domésticos. “Trabajaba de manera desorganizada. Esta formación me ayudó a mejorar mi rendimiento. Mi jefa está muy contenta con mi trabajo ahora, y me ha dado un aumento”, comenta Jasinta.

El trabajo doméstico, al alza

El trabajo doméstico remunerado crece en numerosas economías, pero sigue siendo una forma virtualmente invisible de empleo en muchos países. Además, con frecuencia, se percibe como un trabajo no cualificado, una prolongación natural de la labor de las mujeres en sus propios hogares. Así, abundan los trabajadores domésticos que soportan condiciones laborales muy deficientes, muchos reciben bajos salarios, carecen de la cobertura de la seguridad social, y afrontan jornadas de trabajo prolongadas, en condiciones difíciles y no siempre seguras. Algunos son vulnerables a la trata de seres humanos, y al abuso sexual, físico y psicológico, en especial cuando se trata de migrantes.

Sin embargo, el trabajo doméstico y la prestación de cuidados en el hogar son vitales para la economía. Permiten que otros millones de personas acudan a su trabajo y, al mismo tiempo, mantengan sus rutinas cotidianas. En India, un nuevo trabajador doméstico puede esperar un sueldo de 1.800 rupias (41 dólares) mensuales. Esta cifra debería aumentar a medida que el trabajador adquiera cualificaciones adicionales como las necesarias para cocinar o cuidar de los niños.

De acuerdo con Tine Staermose, Directora del Equipo de Trabajo Decente de la OIT para Asia Meridional y de la Oficina de la OIT para India, lo que le importa a los trabajadores domésticos, además de mejores salarios, es el respeto y el reconocimiento, y la toma de conciencia respecto a la importancia de su labor. Staermose señala que “además de su identidad como trabajadores con derechos, estos también constituyen un segmento de gran relevancia cuya contribución a la economía y al crecimiento ha de ser reconocida”.

El trabajo doméstico ha constituido un motivo de preocupación de la OIT desde los primeros días de la institución, y la igualdad de género es un componente fundamental del Programa de Trabajo Decente de la Organización. Los trabajadores domésticos representan una parte significativa de la población activa. Dada su vulnerabilidad ante condiciones de trabajo peligrosas, discriminatorias y abusivas, la OIT reconoce la necesidad de promover el trabajo decente para estos empleados. (Estimaciones globales y regionales sobre trabajadores domésticos, Informe sobre políticas en materia de trabajo doméstico nº. 4, Ginebra, OIT, 2011.)

“Tu trabajo es importante”

En 2009, con el fin de dirigir la atención sobre el tema y concienciar sobre los derechos de los trabajadores domésticos, se puso en marcha en La India una campaña pública denominada “Tu trabajo es importante”. Para profesionalizar el trabajo doméstico y promover la consecución de mejores salarios y condiciones de trabajo, la OIT colaboró con MOLE, el Gobierno de India y la Gobernación de Delhi a fin de establecer programas piloto de formación para desarrollar las cualificaciones y competencias de los trabajadores domésticos y del personal auxiliar en los hogares.

La OIT también colabora con el Congreso Nacional de Sindicatos (INTUC) y el Congreso Panindio de Sindicatos (AITUC), con el objetivo de ayudar a los trabajadores domésticos de algunos estados a organizarse, y de formarlos para mejorar sus destrezas, incluida la disciplina en el trabajo y las denominadas “competencias sociales” capaces de propiciar el avance en la carrera profesional.