Trabajo infantil

El trabajo infantil y la trata de personas siguen siendo motivo de importante preocupación en las cadenas mundiales de suministro

Un informe revela nuevos datos sobre el trabajo infantil, el trabajo forzoso y la trata de seres humanos en las cadenas mundiales de suministro. El informe fue elaborado por la OIT, la OCDE, la OIM y UNICEF, miembros de la Alianza 8.7 sobre el trabajo infantil, el trabajo forzoso, la esclavitud moderna y la trata de seres humanos.

Noticia | 12 de noviembre de 2019
OIT
GINEBRA (OIT Noticias) – Un nuevo informe indica que una proporción significativa de trabajo infantil y trata de personas tiene lugar en los niveles iniciales de la cadena mundial de suministro, en actividades como la extracción de materias primas y la agricultura, entorpeciendo los esfuerzos de debida diligencia, visibilidad y trazabilidad.

El informe, Erradicar el trabajo infantil, el trabajo forzoso y la trata de personas en las cadenas mundiales de suministro, presenta las primeras estimaciones en absoluto sobre el trabajo infantil y la trata de personas en las cadenas mundiales de suministro.

Del total de niños en trabajo infantil, el porcentaje presente en las cadenas mundiales de suministro varía de una región a otra:
  • 26 por ciento en Asia Oriental y Sudoriental.
  • 22 por ciento en América Latina y el Caribe.
  • 12 por ciento en Asia Central y Meridional.
  • 12 por ciento en África Subsahariana.
  • 9 por ciento en África del Norte y Asia Occidental.
“Los productos y servicios que compramos están compuestos por insumos provenientes de numerosos países del mundo y son procesados, ensamblados, empacados, transportados y consumidos a través de las fronteras y los mercados”, declaró Guy Ryder, Director General de la OIT. “Este informe muestra la necesidad urgente de una acción eficaz para hacer frente a las violaciones de los derechos fundamentales del trabajo que tienen lugar en las cadenas de suministro”.

El informe destaca diversos ámbitos prioritarios en los cuales los gobiernos y las empresas pueden hacer más.

El informe pone de manifiesto el papel fundamental de los Estados para colmar las lagunas en la legislación vigente, la aplicación de la ley y el acceso a la justicia (las cuales crean espacio para el incumplimiento) y para establecer un marco propicio a una conducta empresarial responsable. Examina además de qué manera los gobiernos pueden dar el ejemplo al integrar criterios de debida diligencia en sus propias actividades en tanto que suministradores de bienes y servicios, propietarios de empresas y proveedores de créditos y préstamos.

En su discurso en el Foro de París sobre la Paz, el Secretario General de la OCDE, Angel Gurría, declaró: “Estas conclusiones, basadas en una metodología de la OCDE que ha sido aplicada en diversos contextos económicos y medioambientales, ponen de manifiesto la necesidad de que los gobiernos intensifiquen y fortalezcan los esfuerzos dirigidos a garantizar que las empresas respeten los derechos humanos en sus operaciones y a través de las cadenas mundiales de suministro. La creación de un ambiente favorable a la debida diligencia para una conducta empresarial responsable debe ser una medida clave de los gobiernos”.

El informe señala además un enfoque de prevención más amplio centrado en las causas, incluidas las privaciones de las familias y los niños, en particular en los segmentos de subcontratación y en los niveles iniciales de las cadenas mundiales de suministro que operan en la economía informal, donde los riesgos son mayores.

“Estos resultados evidencian que los esfuerzos dirigidos a combatir la trata de personas en las cadenas mundiales de suministro serán inadecuados sino se extienden más allá de los proveedores inmediatos para incluir a los actores en los niveles iniciales de la cadena de producción que realizan actividades tales como la extracción de materias primas y la agricultura, y que sirven de insumos para otras industrias”, explicó el Director General de OIM Antonio Vitorino.

Para las empresas, el informe destaca la necesidad de un enfoque integral en materia de debida diligencia a lo largo de toda la cadena de suministro.

La debida diligencia es única porque se basa en las prácticas empresariales existentes y las adapta y, a la vez, introduce procesos que son relativamente nuevos en el contexto de las cadenas de suministro, tales como los procesos para proporcionar reparación a lo largo de la cadena de suministro. Es importante destacar que la debida diligencia eficaz para el trabajo infantil, el trabajo forzoso y la trata de personas es de índole preventiva, está relacionada con los daños y debe ser proporcional y priorizada según su gravedad y probabilidad, ademaás es parte integral de la gestión del riesgo y la toma de decisiones de una empresa.

Las estimaciones fueron generadas al combinar los de datos sobre el número estimado de niños en trabajo infantil con los datos sobre los flujos comerciales y las cadenas de valor en los países y a través de las fronteras. El mismo ejercicio fue realizado para la trata de personas.

“El trabajo infantil puede tener consecuencias negativas para toda la vida en el desarrollo físico, mental y social de los niños, robándoles la oportunidad de jugar y aprender”, afirmó la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore. “Debemos abordar las causas a la raíz que obligan a los niños a trabajar, como la pobreza y la violencia. Necesitamos además soluciones concretas que garanticen que las familias dispongan de fuentes alternativas de ingresos y que los niños tengan acceso a una educación de calidad y servicios de protección”.

El informe fue elaborado en respuesta a una solicitud de los ministros de Trabajo y Empleo del Grupo de los 20 (G20) a fin de evaluar las violaciones de los derechos fundamentales del trabajo en las cadenas mundiales de suministro. El informe ofrece una perspectiva interinstitucional única sobre las causas de estas violaciones a los derechos humanos y sobre las prioridades de los gobiernos, las empresas y los interlocutores sociales para abordarlas. El informe fue producido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El informe de la Alianza 8.7 será lanzado a nivel mundial como parte de los esfuerzos dirigidos a acelerar la acción de la consecución de la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la cual insta a los gobiernos de todo el mundo a erradicar el trabajo infantil para 2025 y aplicar medidas eficaces para poner fin al trabajo forzoso, la esclavitud moderna y la trata de personas para 2030.

El documento sobre la metodología aplicada será publicado en breve.

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