Post 2015

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio y más allá: el enfoque de la OIT

Aurelio Parisotto, Economista principal del Departamento MULTILATERALS de la OIT, se refiere a los esfuerzos de la Organización para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y las perspectivas para después de 2015.

Analísis | 18 de agosto de 2014

Faltan sólo 500 días para que se cumpla el plazo fijado de 2015 para el logro de los ODM ¿Dónde nos encontramos en la realización de las metas relativas a la pobreza y el trabajo?


Aurelio Parisotto: El objetivo de reducir a la mitad las tasas de pobreza extrema en el marco del ODM 1 fue alcanzado en 2010, cinco años antes del plazo previsto. Para 2011, el número de trabajadores que vivían con 1,25 dólares al día disminuyó de 294 millones en relación a 2001. Los progresos fueron particularmente considerables en los países en desarrollo de Asia Oriental y Sudoriental y en América Latina.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer. En el mundo, 1.200 millones de personas todavía viven en la pobreza extrema, mientras que 2.400 millones viven con menos de 2 dólares al día. Avanzar hacia la erradicación de la pobreza continúa siendo una prioridad para las Naciones Unidas. Esto precisa de esfuerzos para lograr un crecimiento económico estable, inclusivo y con alto coeficiente de empleo.

El reconocimiento de que el trabajo y los medios de subsistencia son el principal camino para salir de la pobreza condujo a la inclusión de una meta suplementaria en el marco del ODM1 referida al logro del pleno empleo productivo y del trabajo decente para todos.

La crisis financiera y la consecuente Gran Recesión han obstaculizado los progresos en este ámbito y, en la actualidad, más de 200 millones de personas siguen desempleadas en el mundo, 75 millones de las cuales son jóvenes.

De cara al futuro, unos 670 millones de nuevos empleos deberán ser creados entre 2015 y 2030, sólo para seguir el ritmo del crecimiento de la población activa del mundo.

¿Cómo ha respondido la OIT a los desafíos planteados por la crisis financiera mundial?


Aurelio Parisotto: La pobreza y el hambre no podrán ser erradicadas sin la creación de empleos decentes y productivos en gran número y, en pocas palabras, esto es lo que la OIT promueve.

Los conocimientos de la OIT, basados en la experiencia en proyectos sobre el terreno y en el trabajo de investigación y de análisis efectuados en las áreas vitales para la reducción de la pobreza, han contribuido a informar la toma de decisiones a nivel nacional, tanto antes como después de la crisis.

En el momento más crítico de la crisis financiera mundial, los gobiernos y las organizaciones de empleadores y de trabajadores de los Estados miembros de la OIT acordaron un marco de acción dirigido a promover una recuperación con alto coeficiente de empleo. El Pacto Mundial para el Empleo de 2009 propone una serie de medidas experimentadas orientadas hacia el empleo y la protección social para responder a la crisis.

Los países que implementaron políticas similares al Pacto para el Empleo han superado mejor la crisis. Algunos países de América Latina y Asia, por ejemplo, primero abordaron los factores estructurales al origen de la pobreza y el subempleo: Estos países concentraron sus esfuerzos en hacer el crecimiento económico más inclusivo, gracias a la combinación de políticas que favorecen las inversiones y la creación de empresas a través de medidas dirigidas a extender la protección social y a fortalecer los mercados laborales.

Entre los otros elementos determinantes del éxito se encuentran la presencia de instituciones gubernamentales estables y sólidas comprometidas con el estado de derecho, los derechos humanos, los derechos de propiedad y a un ambiente propicio a la creación y al desarrollo de las empresas. Las políticas y las instituciones del mercado laboral, como el salario mínimo y la legislación en materia de protección del empleo, también desempeñaron un papel.

En este momento, como parte de nuestro aporte para acelerar los progresos dirigidos al logro de los ODM, estamos brindando asistencia a los países en sus esfuerzos dirigidos a mejorar las oportunidades de empleo a través de inversiones en actividades con alto coeficiente de mano de obra en las infraestructuras, en la formación y en el desarrollo de las capacidades, en la creación de empresas y cooperativas, en el acceso al microcrédito y en los servicios de desarrollo de empresas.

Contribuimos también a fortalecer los sistemas de seguridad social y a instaurar pisos de protección social nacionales. Nuestra labor se basa en los instrumentos internacionales en el ámbito del trabajo y en el diálogo social, y tiene el objetivo de reforzar las capacidades nacionales para 2015 y después.

¿A la realización de cuáles otros ODM contribuye la OIT?


Aurelio Parisotto: El trabajo de la OIT abarca los problemas de desarrollo que están al centro de los 8 ODM.

El ODM 3 sobre la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, por ejemplo, es otro objetivo que ha sido afectado por la crisis financiera. Las tasas de desempleo relativamente más altas para las mujeres, la desigualdad salarial, la presencia desproporcionada de las mujeres en la economía informal y una protección social insuficiente son todos factores que han obstaculizado los progresos.

En 2010, la OIT adoptó un Plan de acción sobre igualdad de género, vigente hasta 2015, dirigido a garantizar que todas las iniciativas y recomendaciones de la OIT respondan a las necesidades específicas tanto de las mujeres como de los hombres, y que las mujeres y los hombres participen – y se beneficien por igual – de los esfuerzos de desarrollo.

En lo que se refiere al ODM6 sobre la lucha contra el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades, la OIT promueve el lugar de trabajo como un punto de acceso vital para limitar la propagación y los efectos del VIH/SIDA. En 2010, la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT adoptó el primer instrumento jurídico internacionalmente reconocido dedicado específicamente a fortalecer la contribución del mundo del trabajo al acceso universal a la prevención, al tratamiento, al cuidado y al apoyo del VIH.

La OIT contribuye al ODM7 sobre sostenibilidad ambiental a través de su Iniciativa empleos verdes que promueve la ecologización de las empresas, las prácticas en el lugar de trabajo y del mercado laboral en su conjunto. Estos esfuerzos contribuyen a crear oportunidades de empleo decente, a mejorar la eficacia de los recursos y a construir sociedades sostenibles y con bajas emisiones de carbono.

¿Qué sucede después de 2015, ¿Cuál es la visión de la OIT en relación a la futura agenda de desarrollo?


Aurelio Parisotto: Como destacó el Secretario General de las Naciones Unidas en su informe “Acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, la experiencia de los ODM muestra que las crisis mundiales, financieras, ambientales o de otro tipo, pueden deshacer los logros de desarrollo. Cuando proyectamos más allá de 2015, la agenda debe completar el trabajo emprendido en el marco de los ODM e incrementar la resistencia de los individuos, de los hogares y de las economías.

Debe elevar el nivel de ambición y pasar de sólo proveer asistencia social básica a los pobres en los países desarrollados a la promoción de una agenda de desarrollo a nivel global para que el progreso y económico y social beneficie a todos.

La OIT considera que la creación de empleos decentes y productivos es la mejor manera para que las familias y los hogares salgan de la pobreza; éste el modo para que las economías crezcan y, cuando son apoyadas por sistemas de protección social eficaces, protegen a los países de los impactos de las crisis externas. En breve, es una de las prioridades más apremiantes de nuestro tiempo.

Las personas que respondieron a una reciente encuesta mundial de Gallup realizada en 160 países coincidieron en colocar el acceso a mejores oportunidades de empleo como prioridad número uno.


 
Por lo tanto, celebramos el llamado del Grupo de trabajo abierto sobre los objetivos de desarrollo sostenible a favor de un objetivo de promoción “de un crecimiento económico sostenible e inclusivo, del pleno empleo productivo y del trabajo decente para todos” como uno de los 17 objetivos propuestos sometidos a la Asamblea General de las Naciones Unidas para ser analizados en septiembre de este año.

Es un objetivo ambicioso, pero invertir en la creación de empleos decentes puede producir dividendos. El informe de la OIT sobre el Trabajo en el mundo 2014 muestra que el nivel de vida mejoró más en las economías emergentes y en desarrollo que hicieron mayores inversiones en empleos de calidad desde los primeros años 2000.

La búsqueda de empleos respetuosos del ambiente también es vital en el contexto de la era post 2015. Será necesario preparar la fuerza de trabajo con las calificaciones requeridas por industrias más verdes y extender la protección social para facilitar la transición hacia un modelo de desarrollo más sostenible desde el punto de vista ambiental.

A medida que la comunidad mundial avanza en la formulación de la Agenda de desarrollo post 2015, es indispensable reforzar la coordinación y la cooperación internacional. Si bien el sistema de las Naciones Unidas lidera la iniciativa, es determinante la participación y la determinación de todos los socios – el sector privado, los sindicatos y la sociedad civil – a fin de garantizar la realización de los nuevos objetivos.