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Las prácticas de contratación plantean problemas al sector de la construcción

GINEBRA (Noticias de la OIT) - Décadas de políticas de mercado de trabajo flexibles han tenido una repercusión tan intensa en los ingresos, las condiciones de trabajo y la seguridad en el empleo en el ámbito de la construcción, que el sector atraviesa actualmente enormes dificultades para incorporar a nuevos trabajadores, según se afirma en un informe, elaborado para una reunión de expertos del sector auspiciada por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) (10-14 de diciembre 2001).

Comunicado de prensa | 6 de diciembre de 2001

GINEBRA (Noticias de la OIT) - Décadas de políticas de mercado de trabajo flexibles han tenido una repercusión tan intensa en los ingresos, las condiciones de trabajo y la seguridad en el empleo en el ámbito de la construcción, que el sector atraviesa actualmente enormes dificultades para incorporar a nuevos trabajadores, según se afirma en un informe * , elaborado para una reunión de expertos del sector auspiciada por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) (10-14 de diciembre 2001).

En el informe se refieren «datos obtenidos en diversas regiones del mundo que indican que los trabajadores de este sector no perciben su ocupación bajo una perspectiva excesivamente favorable: la construcción se considera en casi todo el mundo como una actividad de escaso prestigio».

Estas percepciones pueden propiciar el agravamiento de un problema de imagen en todo el sector que empeora las condiciones de contratación, socava la adquisición de destrezas y la formación y eleva la dependencia respecto a los trabajadores a tiempo parcial, entre los que se cuentan los miembros de minorías étnicas, las mujeres y los emigrantes, para ocupar puestos de trabajo en la construcción.

Según se afirma en el informe, la mano de obra ocupada en el sector de la construcción en algunos países de Europa occidental «envejece, y las jubilaciones no se compensan mediante nuevas contrataciones». La situación es similar en los Estados Unidos, donde «la ventaja en cuanto a salarios de la que los trabajadores de la construcción han disfrutado tradicionalmente respecto al resto de los sectores (y que resultaba necesaria para mantenerles en esta ocupación) se ha debilitado regularmente a lo largo de los últimos 20 años, lo que ha dado lugar a una fuga de trabajadores cualificados del sector y a la dificultad para sustituirlos».

En algunos países en desarrollo, la construcción es uno de los segmentos del mercado de trabajo de más rápido crecimiento y sigue constituyendo una vía de acceso tradicional para los trabajadores de menor formación, pero la elección de esta ocupación suele deberse a la necesidad y no a la voluntad propia. En algunos mercados, el grado de difusión de prácticas laborales arcaicas, la actividad al aire libre y el predominio de puestos temporales y ocasionales lleva a muchos a evitar el trabajo en la construcción, dejándolo en manos de trabajadores migrantes recientemente llegados de áreas rurales, así como de extranjeros y de los hijos de éstos.

Aunque suele considerarse que la pobre imagen del trabajo en la construcción deriva de la naturaleza tradicionalmente «sucia, difícil y peligrosa» de la actividad, en el análisis de la OIT se señala que «la verdadera razón por la que el trabajo en la construcción disfruta de tan escaso prestigio tiene mucho más que ver con las condiciones en que se contrata la mano de obra que con las características de la actividad propiamente dichas».

En concreto, el aprovisionamiento en el exterior o outsourcing de mano de obra (consistente en la incorporación de trabajadores mediante la intervención de subcontratistas y otros intermediarios) ha propiciado una creciente temporalidad e inseguridad del trabajo en la construcción, y ha repercutido con elevada frecuencia e intensidad en la salud y la seguridad en el puesto, los salarios, la formación y el nivel de destrezas, que ha caído en algunos países.

En el informe se subraya que, en numerosos países en desarrollo, «la práctica de contratar mano de obra a través de subcontratistas e intermediarios se encuentra consolidada y atañe a una proporción de trabajadores que oscila entre el 80 y el 90 %». En algunos países industrializados, en los que el empleo directo de trabajadores por contratistas en el sector de la construcción constituyó la norma en períodos tan recientes como el decenio de 1970, las prácticas de contratación «se aproximan con rapidez a las aplicadas en los países en desarrollo».

La generalización de la práctica de la contratación externa de mano de obra ha permitido a las grandes compañías de mantenerse al margen de la actividad física de la construcción y concentrarse en las funciones relacionadas con la prestación de servicios: «las grandes empresas, responsables de una proporción significativa de la producción del sector, se alejan cada vez más del emplazamiento de las obras y de los trabajadores de la construcción... Los subcontratistas y los contratistas de mano de obra, que se han convertido en los principales empleadores del sector, son pequeñas empresas, en ocasiones de muy reducida dimensión».

En Europa, tales tendencias son evidentes en España y en el Reino Unido. En el primero de estos países, un 61 % de los 1,5 millones de trabajadores de la construcción formalizaron contratos temporales en 1999 (en comparación con el 32 % registrado en el conjunto de la economía), y el sector se encuentra actualmente con dificultades para efectuar nuevas contrataciones, en especial de jóvenes de cualificación superior, lo que obliga cada vez más a los empleadores a recurrir a «el continuo aflujo de trabajadores migrantes procedentes del norte de África, América Latina y Europa oriental».

En cuanto al Reino Unido, en el informe se refieren problemas de contratación de varones jóvenes (fuente tradicional de mano de obra en el sector), lo que obliga a recurrir a segmentos alternativos de la población, como el de las mujeres y las minorías étnicas. La mayoría de las empresas del Reino Unido dependen del empleo de trabajadores cuya condición de autónomos es sólo formal y cuya presencia en el conjunto del sector se ha duplicado entre mediados del decenio de 1970 y 1995, pasando del 30 al 60 % del total de empleados en esta actividad. Las encuestas efectuadas en los emplazamientos de las obras han permitido detectar hasta cinco niveles de subcontratación en la cadena de incorporación de mano de obra.

Incluso en Alemania, donde el mercado de trabajo de la construcción sigue regido por una densa red de reglamentos internos, el sistema se encuentra sometido a una intensa presión como consecuencia del aprovisionamiento de mano de obra mediante el recurso a contratistas extranjeros no sometidos a convenios colectivos, así como de la fragilidad del sistema de regulación en Alemania oriental. El número de empresas alemanas con plantillas superiores a 500 miembros se ha reducido en gran medida, pasando de unas 130 activas hace cuatro décadas a las 50 actuales. En Alemania, Francia y Finlandia, sólo un 25 % de los trabajadores de la construcción prestan sus servicios en empresas con más de 100 empleados.

Esta tendencia también puede apreciarse con claridad en los Estados Unidos, donde la proporción de trabajadores de la construcción empleados por contratistas generales pasó del 35 % en 1967 al 24 % registrado treinta años más tarde. En 1997, en torno a dos tercios de la mano de obra había sido reclutada por contratistas especializados en actividades específicas. (Véase más adelante.)

Más de tres cuartas partes de los 3 billones de dólares generados por la construcción en el mundo se concentran en los países de ingresos elevados de Europa occidental, América del Norte, Japón y Australasia, a pesar de que éstos sólo albergan a un cuarto de los 111 millones de trabajadores del sector.

De acuerdo con el informe, «los países de ingresos elevados (entre los que se cuentan los Estados Unidos, Japón y las principales economías de Europa occidental) generan el 77 % de la producción mundial de la construcción, y concentran al 26 % del empleo total. El resto del mundo sólo genera un 23 % de la producción, pero alberga al 74 % de los trabajadores del sector».

En el informe de la OIT se concluye que es poco probable que las tendencias detectadas se inviertan drásticamente y que «el gran reto con que se enfrenta el sector es determinar el modo de mejorar su imagen y de elevar el atractivo del trabajo en la construcción para los jóvenes».

Se espera que los delegados asistentes a la reunión tripartita que se celebrará en la sede principal de la OIT en Ginebra del 10 al 15 de diciembre analicen las vías para garantizar que los trabajadores temporales y los empleados por subcontratistas disfruten del mismo nivel de derechos laborales, protección social y acceso a la formación que los trabajadores permanentes y los empleados directamente.

* «La industria de la construcción en el siglo XXI: su imagen, perspectivas de empleo y necesidades en materia de calificaciones», Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, ISBN 92-2-312622-3. Precio: 15 francos suizos.