RECOLECCIÓN DE DESECHOS EN TANZANÍA

Fecha de la publicación: 20 de diciembre de 2005 |
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Dar es Salaam, el “ remanso de paz ” de Tanzanía, como la llamaba el sultán de Zanzíbar. Sin embargo, durante muchos años, esa paz fue alterada por una serie de epidemias causadas por los desechos amontonados en las calles de la ciudad. Como su población había aumentado mucho debido al éxodo rural, la ciudad estaba confrontada no sólo a la escasez de viviendas, sino también a la inadaptación de sus servicios municipales básicos como la recolección de desechos.

Frente a esta situación cada vez más insalubre y, por otra parte, a la agravación del desempleo, un pequeño grupo de mujeres y jóvenes decidieron tomar el asunto en sus manos... literalmente hablando.

Así fue como se crearon 52 pequeñas empresas que hoy en día se encargan de la evacuación de los desechos sólidos en la ciudad de Dar es Salaam. En poco tiempo, la proporción de desechos recogidos pasó del 4 al 40 por ciento, y lo que disminuyó en las calles fue no sólo la cantidad de desperdicios, sino también el número de jóvenes desempleados, pues esta iniciativa permitió crear empleos para dos mil mujeres y jóvenes.

Tal vez no sea un trabajo agradable, pero es un trabajo, como lo explica Alodia Ishengoma, coordinadora del Programa de gestión de desechos sólidos de la Organización Internacional del Trabajo.

Alodia Ishengoma, Coordinadora del Programa de gestión de desechos sólidos de la OIT

Los desechos huelen feo, pero huelen a dinero. Y es precisamente tratando de sacarles provecho que se logra crear oportunidades de empleo y de ingreso.

La municipalidad de la ciudad desempeñó un papel decisivo creando un sistema de concesión de franquicias para la gestión de desechos basado en una asociación entre el sector público y el sector privado. Gracias a este sistema, la ciudad tiene ahora calles más limpias y menos desempleados.

Mercy Kinenekejo, funcionaria municipal interina encargada de los asuntos medioambientales

La asociación entre sector público y sector privado fue determinante para resolver el problema de los desechos urbanos. Además, contribuyó a mejorar la situación económica de la población.

Mientras menos desechos, menos necesidades, se dice hoy día. Sin embargo, nuevas necesidades van surgiendo como cuando los turistas se precipitan para comprar las esculturas que Alí Kasare fabrica con desechos reciclados y el artista tiene tanto éxito que pudo montar su propio negocio.

Alí llegó a Dar es Salaam para trabajar como sirviente doméstico no remunerado, pero se hartó e integró el grupo de recolectores de desechos de su barrio. Luego, gracias a una formación financiada por la OIT, aprendió cómo transformar papeles usados en papel maché y así fue como nació el taller de papel maché Kimara.

Alí Kassar, 25 años

Este taller es muy importante para nosotros, es nuestra fuente de ingreso. Con el dinero que gané, pude comprarme una granja.

En África, más de la mitad de los jóvenes están sin trabajo, entonces ganarse la vida recogiendo desperdicios es sin duda una mejor solución que tener una vida desperdiciada.